22/01/10

¿Para qué sirve...? Dialnet y JSTOR

Seguro que muchos ya conocen estos dos sitios web que, en términos generales, pueden calificarse como "bases de datos". Ambos, Dialnet y JSTOR son herramientas que utilizan los investigadores. Dialnet es la base de datos desarrollada por la Universidad de La Rioja, y en ella se pueden encontrar artículos especializados en numerosas disciplinas, tanto de letras como de ciencias. Las búsquedas de título, de autor, etc., nos remiten a la ficha en que se nos muestra toda la referencia bibliográfica que nos posibilita encontrar ese artículo. En ocasiones, si ese artículo está digitalizado, se muestra el enlace que nos lleva a él. Sin duda, esta base de datos ayuda al investigador, facilita el que con cierta frecuencia pueda recibir en su email notificaciones de las nuevas entradas que se van dando, en el campo que el propio usuario ha escogido. Así podemos estar al día en cuanto a lo que publicaciones científicas se refiere. Reciclarnos constantemente es imprescindible en el mundo académico.
Por su parte, JSTOR es una base de datos algo más interactiva gestionada por ITHAKA, que se define a sí misma como una organización sin ánimo de lucro, al servicio de los investigadores. Al igual que Dialnet, pone a nuestro alcance un sinfín de artículos científicos con toda la información y datos para poder encontrarlos o citarlos. Sin embargo, existe una diferencia sustancial. JSTOR funciona únicamente por subscripción.

Y aquí tengo que desviarme un poco para hablar acerca de cómo funcionan algunos de los servicios universitarios estadounidenses. Las Bibliotecas de las universidades en Estados Unidos (que funcionan a modo de redes interconectadas), además de suscribirse a las revistas espcializadas para recibir los ejemplares en papel, se suscriben a una importante cantidad de bases de datos. Cada estudiante, profesor, investigador de una de estas universidades tiene un carné de la universidad que le garantiza una amplia gama de servicios, entre los que se encuentran los de la Biblioteca (que en la mayoría de los casos, coincide más con lo que nosotros consideramos una mediateca, pues suele tener un amplia gama de servicios integrados). En ese carné se encuentra una identificación que sirve tanto para pedir libros en préstamo, como para acceder a los servicios que la Biblioteca pone a disposición del usuario vía online. Es a través del portal online de la Biblioteca, que el ususario universitario accede a JSTOR.

Parece algo simple. Uno accede a la ficha del artículo, pero más importante aún, también al artículo en sí. Es más, el usuario puede descargarse el artículo e imprimirlo. ¿Qué significa esto? El hecho de que un investigador tenga acceso directo a la fuente que precisa para sus estudios o investigaciones (todas las revistas científicas y especializadas) agiliza el proceso de estudio como nadie se pueda imaginar. No importa la hora ni el día, uno accede a la base de datos y puede trabajar al instante. Es como ir a la Biblioteca y pedir en préstamo un libro, exactamente igual, pero desde tu propia casa. Interesante, ¿verdad? Así funciona el progreso. Como muchas otras personas estaré más que pendiente de lo que ocurra el 27 en el Yerba Buena Center de San Francisco. Las posibilidades que para esto abre la tableta de Apple son inmensas...Pero de eso hablaremos otro día.

20/01/10

Cooler o mi e-reader suicida

Ha llegado el primer cabreo de finales de mes.
Se llama cooler (mi cabreo). Me fue entregado un 25 de diciembre, se entiende que como regalo de Navidad, no como tormento, que es en lo que se ha convertido. Yo me las prometía de mil amores. ¡Tropecientos mil libros en una carcasa medio pija y enana que volaría conmigo alrededor del mundo como Rigodón con Willy Fog!
Le miré a mi maridito con aspecto risueño y desafiante. Se me ocurrió decirle..."Prepárate tú, fanático del Kindle, vas a flipar con la tecnología europea. Nos vamos a comer a los yankees." Por qué no me mordería la puñetera lengua, señor...
Pues nada, sin quitarle el plastiquito, empecé a teclear los botones.
Llegué a ver
Las Lusíadas en Portugués. Empecé a leerle a mi madre... Pero ¡ay! Quise adelantarme un poco y llegar al Canto Noveno, así que me fui a la opción de buscar en el documento la sección que me interesaba. Y se colgó. Y se volvió a colgar. Casi lo cuelgo yo de un pino, venga a resetear y resetear y el maldito chisme colgado del todo. Le miré de reojo a mi marido... "No sé, quizás es que NO es Made in China..."
Decidimos buscar algo acerca del Firmware en internet...
Y todo se solucionó. Qué bien. Fui a buscar
Las Lusíadas. No estaban. La galería de librillos gratuitos había cambiado. Ahora tenía al Mago de Oz...¿Sería de coña?
En fin. Pensé que era una reminiscencia del Carpe Diem, un Virgo Collige Rosas extremo...
El segundo capítulo fue buscarle una funda. Todos los e-readers vienen con una menos Cooler (manda narices el nombrecito, qué mala leche), es lógico, la pantalla es delicada, si te la cargas leerás un collage interesante en blanco y negro, muy parecido a un cuadro de Pollock, lo cual puede estimular la imaginación, pero en ningún caso, repito, en ningún caso leerás el libro.
Pues fue una batalla. Miré en todas y cada una de las tiendas de electrónica, en las de ordenadores, por internet, en tiendas de bolsos...

Finalmente encontré una mini-funda de neopreno que a falta de algo mejor serviría para los desplazamientos... Claro que yo miraba al Kindle de mi maridito en su funda-marco, cual portada de libro de papel impreso...Y miraba el mío, metido a cal y canto, encerradísimo en su funda, por su propio bien...Y no sé, me daba como cosa...
Capítulo final. Se me ha suicidado. ¿Por qué? Ni idea, supongo que el espíritu europeo tiende a lo trágico en medio de tanta cumbre ecológica frustrada, de tanto tratado maltrecho, de tanta constitución europea por los pelillos... De no desgargas, de no música, de no googlear libros, de no enlaces impuros y de nada de nada. En fin. Menudo timo esto del Cooler (sigo dándole vueltas al nombrecito de marras).
Unas bandas negras como de tinta corrida han presagiado el final. Poco a poco se me ha puesto toda la pantalla en negro. Como un bonito ocaso, como un anochecer litúrgicamente literario...
He sacado la batería.
La he vuelto a colocar en su sitio.
He reinstalado el Firmware.
He rezado tres plegarias por su difunta alma europea.
He escrito un email de llorera en un forito minúsculo.
Me he cagado en toda la parentela de la empresa Cooler, que no tiene nada de Cool (Guay, en español, aunque Cooler significa literalmente "Más Guay", manda pelés, es que manda pelés con el nombrecito).

Digo yo que cuando una empresa vende un producto BETA y defectuso (pues a la vista está... Para muestra un botón) debería hacer una llamada para recoger todos los artilugios maltrechos, ¿no? Eso sería lo mínimo. Digo yo... He leído que a un usuario le resucitó porque el aparatejo así lo quiso (qué miedo ¿no?). Achaca el misterioso aparecer de las bandas asesinas al frío. Otros usuarios debaten acerca de si frío sí o frío no. ¿Lo meto al horno? ¿Lo frío en aceite de oliva y se lo mando a los de Cooler para que se lo coman?
El mío conserva su plastiquito, digo yo que así será más sabrosito... Maldito Kindle, como coja un martillo lo fulmino. Me mira desde la mesita de noche con toda su perfección. Mi marido no dice nada. Sólo me mira en silencio y de reojo como sospechando, como intuyendo mi envidia, mientras se lee su quincuagésimo libraco... Y mientras yo me leo un castizo libro en papel...Y me voy quemando cual fosforillo rabioso...
Cooler? No way!!!!

18/01/10

Lily va a dar a luz en directo por internet

Y quién es Lily?
Una osa negra que vive en Minnesota. Un científico con más de 40 años de experiencia ha colocado una cámara web mientras Lily hiberna y se prepara para el parto que, según dicen, se aproxima hasta el punto de que puede alumbrar en cualquier momento. Es la primera vez que se recoge y retransmite el parto de una osa en libertad. Dejo varias cositas aquí: Dos vídeos sobre osos negros (uno de los pequeñajos que aparece en el vídeo es, precisamente Lily, cuando aún sólo era una osezna, este segundo vídeo tarda unos segundos en comenzar, haz click en él y espera un poquito) y el link a la página web donde, si hacéis click, podéis ver a Lily directamente en su osera.






http://www.bear.org/website/visit-us/lily-den-cam.html

15/01/10

¡¿Encarnaaaa!?

"No encontrarse incurso en alguna de las prohibiciones señaladas en el artículo 13.2 de la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones (BOE 18-11-2003 España) recogidas en el Anexo II de la presente convocatoria, con excepción del apartado f) tal y como se establece en el artículo 3º de la mencionada Orden de Bases de 11 de abril de 2005, que regula la presente convocatoria" (Fragmento extraído de www.aecid.es).

Ando buscando becas. Esto que se ve aquí es sólo el punto tres de doce. Y no es una broma. En la convocatoria convocante del convocador ni siquiera los convocantes convocados lo incluyen porque ESTOY SEGURA de que ni saben dónde encontrar semejante despropósito retórico-numerológico...Ríete tú del código HTML, del ASCI y de todo el hermetismo del lenguaje navajo con que los USA derrotaron los decodificadores japoneses en la Segunda Guerra Mundial. Un cifrado que ni los jeroglíficos egipcios sin piedra Roseta. Hay formas y formas de crear el caos, pero, madre del amor hermoso, si lo que quieren es desanimarnos que al menos lo hagan con honestidad. Ahora, eso sí, las paginillas gües, muy chulas, en verdad que sí, mucho colorín, mucho banderín y mucha gaita gallega para bailar. Si alguien se pregunta por qué España va cuesta abajo, acaban de encontrase con la respuesta. Desafío a cualquiera a que busque esto en Google...Y me apuesto el cuello a que si voy al organismo pertinente a buscar...Me saldrá un señor bajito y calvito, con gafas, vestido a lo siglo XIX, con un papelillo de unos 10 metros de largo, tipo rollo escotex, diciendo algo como..."Estaba justo al lado de un pedrusco que nos trajeron como recuerdo de un sitio llamado Atapuerca." No sé si reir o llorar.
La claridad y la simplificación son la madre de la eficiencia y la transparencia. Y para eso hay que empezar por ser claros en la información, hombre. Que todavía no se han inventado ni las miguitas de pan en 3D, ni el hilo de Ariadna virtual.La mitad de las páginas güeb oficiales o no funcionan, o tienen las fechas caducadas, o simplemente, no cargan porque se pasan del tiempo. Claro que si para pedir una copia del DNI te plantan un párrafo de cuatro líneas con lenguaje y retórica de la época de Carlos V, no es sorprendente que hasta el servidor se aburra y no cargue la página de marras. Otras, replican cual tormentos o plagas bíblicas sin mesura la misma información errónea. Eso sí...llenan mucho hueco, parece que hay millones de ayudas, pero no, no funcionan o no las hay, o te llevan a enlaces que no son enlaces sino "callejones sin salida", o sea, a la página que visitaste hacía 5 minutos con la misma información.
Los requisitos más que requisitos razonables y actualizados a nuestro mundo real y actual parecen disposiciones dignas del reinado de Isabel II. Y ya se sabe lo que Benito Pérez Galdós opinaba acerca de la burocracia del reino...Para colmo de males, las letras, en España nunca "investigan", para eso sólo valen los científicos que siempre andan entre plantas, experimentos con animales, números y tecnologías. Y si no cursas estudios "de moda", tipo "tecnología y afines", ya puedes irte haciendo el cursillo de Riesgos Laborales. Vamos, que lo de Investigación y Desarrollo no incluye a los que pensamos. Mmmmm. "Urge un pacto en materia educativa"-dijo alguien no hace mucho, va a ser que estoy de acuerdo... ¡Ah! Y que sepas que si tienes 35 es hora de que te autodestruyas. :-( Y yo que creía que con 35 uno pensaba con mayor claridad, pero se ve que no. Me pregunto cuánta edad les ponen como requisito a los políticos... ^^ A lo mejor eso lo explica todo...
Por asombroso que parezca, si tecleo en Google el nombre de algunas populares becas ofrecidas por ministerios, al hacer click en el enlace, el ordenador me advierte de que la conexión no es segura y, aterrado, se me niega a entrar, vamos que me sale espantado como por un repelente. A eso se le llama táctica disuasoria, sí señor...Finalmente, que en medio de un tomaco tipo volumen 40 de la Enciclopedia Espasa, conformado por 400 fotocopias compulsadas que incluyen hasta las vacunas que recibiste cuando tenías la tierna edad de 2 meses, te pidan una foto de carné con el nombre y apellidos "escritos al dorso" resulta, cuando menos, entrañable. ;-) PD: Que conste que todo esto lo escribo porque me he dado por vencida, arrojo la toalla. La pregunta es...¿Y ahora qué? ¡¿Encarnaaaa?!

27/12/09

Feliz navidad y próspero año nuevo

16/12/09

2009

Este año...Los Santa y los Reyes Magos lo van a tener difícil. Esto es lo que pienso mientras recojo mis cosas y hago las maletas. Dejo atrás, al menos temporalmente, la marejada que nos arrastró este año. Ahí quedan las peticiones, como en un muro de las lamentaciones, de muchos estudiantes. Sin embargo, y transcurridos varios días ya de darle a la mollera y refelexionar sobre todo lo visto, leído y escuchado, creo que lo que ha pasado y pasa en la Universidad de California no se queda únicamente en el campus o en el aula. El problema y su resolución (así como las vías por las cuales todo transite, negociaciones incluídas), nos darán algo más que la planificación de un modelo de enseñanza. Tras la gestión específica y concreta de la crisis universitaria están ,sin duda, el cómo y el hacia dónde se dirige toda California como estado; su credibilidad y su imagen. Quizás por eso merezca la pena prestarle más atención, si cabe, a lo que está ocurriendo. Me pregunto en qué lugar de la historia californiana quedarán las decisiones que hoy se están adoptando y sus consecuencias. En fin, me llevo libros, recuerdos, experiencias, curiosidad y una gran melancolía.

12/12/09

Mensaje en una botella (encuentro del mes)

Que me perdone Rober por apropiarme de sus fotos para hacer esta cosita con que recordar la noche de "un mensaje en la botella". Rilke, Celan, Poe, y lo que cada uno aportó buenamente. Fueron muchos los mensajes que salieron de sus respectivas botellas, a cada cual más inquietante, misterioso, enigmático. Qué decir de las profecías de Lourdes, por ejemplo...Que no llegaron sino bien entrada la madrugada y con ayuda de los dioses...En fin, encuentro cultural, idiomático, narrativo, poético, musical, lúdico y hasta digital. Dejo aquí el maremagnum de imágenes en una noche de cierta asfixia asmática con recompensa: la de la buena compañía. Cómo no, ya que entre mis obsesiones de los últios días está Arvo Pärt, pues qué mejor que el Magnificat para acompañarlas.

10/12/09

Recordando viejos tiempos...

Una canción más vieja que la pana, parece mentira que me vaya a algo tan archiconocido y típico de los Radiohead, que mira que ha llovido desde el 93, pero... Así es la vida, tiene sus momentos tontorrones. Aquí dejo, en un concierto en vivo, al –asqueroso y rarito– de "Creep".

08/12/09

La espera



Tenebrae


Estamos próximos, Señor,
próximos y apresables.

Ya apresados, Señor,
uno en otro enzarzados, como
si la carne de cada uno de nosotros fuese
tu carne, Señor.

Ora, Señor,
invócanos,
estamos próximos.

Ladeados por el viento íbamos,
caminábamos para inclinarnos
sobre la zanja y la oquedad.

Al abrevadero íbamos, Señor.

Era sangre, era
lo que tú has derramado, Señor.

Brillaba.

Nos arrojó tu imagen a los ojos, Señor.
Los ojos y las bocas tan abiertos están, tan vacíos, Señor.

Hemos bebido, Señor,
la sangre con la imagen que en ella estaba, Señor.

Ora, Señor.
Estamos próximos.


Paul Celan

De "Reja de lenguaje" 1959
Versión de José Ángel Valente


25/11/09

Mensaje de la rectora de Davis a sus estudiantes

Pues es que no doy a basto. Pero es justo que se vean todos los puntos de vista. Tras la negociación de ayer, parece que se abre paso el diálogo. Dejo el vídeo de Linda Katehi, dirigido a sus estudiantes en el 25 de Noviembre de 2009.

el comienzo de la negociación (primeros resultados)


Ciertamente, lo de las redes sociales me tiene flipada, he de confesarlo. Ya ha llegado a mis manos una copia del agreement (acuerdo) firmado por la vice-rectora. Dejo aquí la imagen.



Sé que algunos hubiesen querido mucho más, pero...eso, además de precipitado a mí, personalmente no me parece posible ni realista. El primer paso es, sin duda, que la universidad acepte y reconozca a los estudiantes y al cuerpo de profesores como interlocutores válidos, en lugar de menospreciarlos y criminalizarlos (cuando verdaderamente, al menos en Davis, no se han producido acciones violentas). Esto ayudará a que socialmente todo adquiera una nueva dimensión. La sociedad puede empezar a observar el curso de los acontecimientos desde una perspectiva muy diferente, más civilizada y seria. Sin duda, el paso más importante es que se reconozca que los 52 de Mrak merecen otra consideración, y que se retiren los cargos. También parece importante que la universidad se comprometa a encontrar alojamiento para los muchachos que viven en la cooperativa que la universidad ha decidido demoler el próximo año. Y...cómo no, aceptar negociar y trabajar conjuntamente, a partir del próximo lunes. Es un comienzo. Y es una buena oportunidad para lavar una imagen, la de la administración, que no ha sabido "comunicarse" con aquellos que son principio y fin de la universidad. Junto con el documento también llegan las quejas. No parece apropiado firmar un acuerdo y, a la vez, "esconder de los medios de comunicación a todo un nutrido grupo de patrullas policiales" que según dicen los propios estudiantes, esperaban cualquier circunstancia para actuar con idéntica contundencia a la empleada la semana pasada. Quizá sea exagerada la desconfianza de la administración hacia los estudiantes. Se me ocurre pensar que eso no es algo bueno. No se puede pedir que los estudiantes confíen y apoyen a la universidad, si ellos mismos, los administradores, emplean tácticas "dudosas" o "poco claras" con el alumnado, al mismo tiempo. Sobre todo, si los jóvenes demuestran madurez, responsabilidad e inteligencia. Se les debería tratar como corresponde, si no cabría pensar que la administración no está a la altura de las circunstancias, (a la altura de estudiantes que no rebasan los veintitantos años de edad) para acometer negociaciones y diálogo... Más aún, las intenciones que la propia rectora del campus de Davis quiere mostrar en sus cartas, aparentemente, bienintencionadas, y en las que se apela a la colaboración por parte de todos, quedarían en entredicho y sobre papel mojado si no se corresponden, en última instancia, con las acciones correspondientes. Parece que la táctica de "nadar y guardar la ropa" no sería del todo eficaz con estos estudiantes que piden compromiso y respeto. La escultura frente al edificio de la administración quiere recordar que no sólo la sonrisa, el ojo público está ahí con todos sus derechos. Y está observando.


Eye Watch You
Cargado originalmente por SlinkyDragon

24/11/09

¡¡¡lo consiguieron!!! UC Davis empieza a negociar... un poco

Los estudiantes de licenciatura de UC Davis han conseguido que la vice-rectora atienda algunas de sus peticiones. Para muestra un botón. Por lo que he conseguido ver no parecían un cuerpo estudiantil, sino el parlamento británico. Nadie se solapaba por quitarse el turno al hablar. Escuchaban atentamente a la vice-rectora. Cuando la vice-rectora iba a consultar las peticiones por teléfono, los estudiantes tomaban la palabra para preparase. Uno a uno iban dando sus ideas, con cada nueva idea, los que estaban de acuerdo chascaban los dedos en señal de aprobación (los aplausos podrían sembrar confusión y dificultarían la audición de cada estudiante en turno de palabra). Al venir la vice-rectora, escuchaban y apelaban... Para un extranjero en la corte del Rey Arturo esto era poco más o menos que increíble, ciencia ficción. Repito, ni el Parlamento Británico en la cámara de los lores... Los adultos debieran aprender, más cuando dirigen grandes instituciones... Una lección de civilizada democracia. La universidad se compromete a no presentar cargos contra los 52 de Mrack. ¿Será esto el comienzo de un "happy end" a las puertas de la Navidad? ¿Serán los bongos un símbolo de progresismo a partir de ahora en Davis? Dejo las fotos del de la fox porque claro, a los 5 segundos, ya estaban en twitter...

No funciona el embed de la fox40, pero dejo el link.

http://www.fox40.com/videobeta/watch/?watch=596af743-f1ba-44b7-9944-8839ba23f0c4&src=front


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Los bongos llegan de nuevo a Mrak Hall para quedarse...toda la noche

Los estudiantes de UC Davis vuelven a la carga (pacíficamente). Llevan algo así como 8 horas ocupando el edificio de la administración. La universidad ha enviado algunos mediadores, pero por lo que veo en youtube, estos no son precismamente elocuentes retóricos oradores...Creo que tras alguna advertencia, y con la policía de nuevo al lado diciendo que el edificio se cerraba a las 5:00 de la tarde y que es propiedad privada..., bueno, finalmente han tenido que darse por vencidos. Parece que esta noche la pizza, los bongos y el buen rollito correrán por los pasillos de Mrak Hall. Los estudiantes han bloqueado las puertas para que no se les encierre y piden que se escuchen sus ideas y demandas, entre ellas, la de que se retiren los cargos contra los "52 de Mrak", como ya se conoce a los 52 detenidos de la semana pasada. Las redes sociales, desde wordpress, blogger, yuotube o twitter, están que arden. Continuamente se suben vídeos, posts y twittings, todo el mundo graba en vivo. Casi es una retransmisión en directo, que también ha llegado a las noticias de la televisión. Mientras, en Berkeley andan de vigilia con velas... ¿Cómo acabará todo esto?
Dejo fotos de RadioMatheww, que twittea para la Fox40.

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22/11/09

Crisis de la UC en la CNN

Berkeley y UCLA 20 de noviembre



Davis 19 de Noviembre

21/11/09

nada de bongos después de las 5/ no bongos at UC Davis after 5 pm


52 arrestados con cargos, en UC davis, por tocar los bongos, tras las 5 pm, en un edificio de la universidad. ¿No es algo excesivo?

20/11/09

Protestas estudiantiles en UC Davis con arrestos multitudinarios

A las 7:30 de la mañana permanecían arrestadas unas 30 personas. Dejo el vídeo del periódico universitario que es, quizá, el medio que mejor ha recogido cómo se desarrolló todo. Unas 100-200 personas ocupan el edificio de la administración, cantan, expresan sus quejas pacíficamente. La policía de la universidad pide ayuda para el desalojo del edificio a las policías de 6 condados diferentes. Llegan los medios gráficos, las televisiones. Se detienen a 52 personas que pasan toda la noche en prisión...A mí todo esto me parece excesivo. Sobre todo, cuando los propios medios destacan (y hasta los propios policías lo dicen) que no hubo ni un solo incidente, y que todo se desarrolló de manera pacífica. Se les acusa de entrar a una propiedad privada sin autorización, por negarse a salir del edificio a la hora de su cierre. Muchos compañeros pasaron toda una noche terriblemente fría a las afueras de la prisión esperando a los arrestados, para llevarlos de vuelta a sus respectivos domicilios.

Dejo aquí el vídeo del Aggie.

http://www.facebook.com/video/video.php?v=183333877345

19/11/09

UC Davis y las protestas por la subida de un 32% en las tasas

Una protesta de 100 estudiantes cantando. Muchísima policía, muchísimos medios de comunicación, helicóptero incluído. No sé. Finalmente, hubo 52 detenidos. Algunos americanos dicen que los estudiantes no deben protestar, sino trabajar para pagar esos 10.000 dólares de matrícula, otros dicen que deben defender la educación pública, que es su derecho. En fin, a mí todo lo sucedido hoy me ha parecido desproporcionado, muy desproporcionado y, sobre todo, terriblemente mediático. Sin embargo, en el aire quedan los estudiantes que deben abandonar sus estudios por falta de dinero para pagar sus matrículas. Muy triste, la verdad.


18/11/09

En vivo y en directo la huelga de University of California y el adiós al sueño americano

El Board of Regents se reúne hoy en el sur de California, en UCLA para aprobar una subida de tasas de un 32%. Esta medida es una más de las ya muchas que están afectando al sistema de UC (con 10 campus). Estudiantes que dejan sus estudios por los elevadísimos precios de las matrículas. Departamentos que imploran ayuda para no cerrar, departamentos que cierran y desaparecen de la noche a la mañana. Becarios exhaustos por tener que terminar sus tesis a toda velocidad mientras continúan ejerciendo su precaria condición de becarios con contínuas bajas de su salario, menos ayudas, etc. Profesores que son mandados "de vaciones no pagadas" a casa, miles y miles de despidos... En este contexto, hoy hay protestas, huelgas, un poco de todo. En algunos campus se movilizan más y en otros menos. En concreto, UCLA y Berkeley han asumido el papel de centros destinados a focalizar estas protestas, así que se han organizado viajes en autobuses y acampadas de tres días. En twitter leo a una periodista del Sacramento Bee que dice que la policía ha entrado a la reunión del Board of Regents para desalojar a los manifestantes que protestan y tratan de impedir que firmen el aumento de 32%. Acostumbrados ya como estamos a recibir emails de la noche a la mañana que hacen temblar los cimientos de nuestra educación (e incluso los de nuestra permanencia en este país) leo también, en portada,la grave situación en que el estado de California se encuentra. Con años de déficit por delante, según el periódico The Sacramento Bee, con gente que medio se muere de hambre y para quienes no llegan ayudas económicas de ningún tipo. Se concluye, en este periódico, que si bien se dice que la crisis está pasando...pues que no lo parece a tenor de lo que se ve. En fin, días de caos. Para quien quiera seguir en vivo y en directo el marroncete UCLA-Berkeley, dejo el link del twitter de la periodista del Sacramento Bee...En vivo y en directo.

http://twitter.com/LaurelRosenhall

Sobre el "hambre en california", artículo de portada en el Sacramento Bee
http://www.sacbee.com/topstories/story/2331792.html
No habrá incremento de salarios para los trabajadores estatales, al menos, hasta el 2014-2015. 20.000 millones de deuda sumen a California en la pobreza. Adiós al California dreaming
http://www.sacbee.com/topstories/story/2332919.html

Y... una vez ya aprobada la subida... Aquí dejo un artículo del San Francisco Chronicle en que se especifican las consecuencias de todas estas medidas adoptadas. Si ven cifras astronómicas, no se desmayen, simplemente, contengan la respiración, nosotros ya empezamos a estar acostumbrados... Llega la hora del sálvese quien pueda.
http://www.sfgate.com/cgi-bin/article.cgi?f=/c/a/2009/11/18/ED831AM011.DTL
and last but not least...

14/11/09

Marzo-Noviembre 2009




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01/11/09

saudade do mar...e de pessoa





Vem sentar-te comigo Lídia, à beira do rio.
Sossegadamente fitemos o seu curso e aprendamos
Que a vida passa, e não estamos de mãos enlaçadas.
(Enlacemos as mãos.)

Depois pensemos, crianças adultas, que a vida
Passa e não fica, nada deixa e nunca regressa,
Vai para um mar muito longe, para ao pé do Fado,
Mais longe que os deuses.

Desenlacemos as mãos, porque não vale a pena cansarmo-nos.
Quer gozemos, quer nao gozemos, passamos como o rio.
Mais vale saber passar silenciosamente
E sem desassosegos grandes.

Sem amores, nem ódios, nem paixões que levantam a voz,
Nem invejas que dão movimento demais aos olhos,
Nem cuidados, porque se os tivesse o rio sempre correria,
E sempre iria ter ao mar.

Amemo-nos tranquilamente, pensando que podiamos,
Se quiséssemos, trocar beijos e abraços e carícias,
Mas que mais vale estarmos sentados ao pé um do outro
Ouvindo correr o rio e vendo-o.

Colhamos flores, pega tu nelas e deixa-as
No colo, e que o seu perfume suavize o momento -
Este momento em que sossegadamente nao cremos em nada,
Pagãos inocentes da decadência.

Ao menos, se for sombra antes, lembrar-te-as de mim depois
Sem que a minha lembrança te arda ou te fira ou te mova,
Porque nunca enlaçamos as mãos, nem nos beijamos
Nem fomos mais do que crianças.

E se antes do que eu levares o óbolo ao barqueiro sombrio,
Eu nada terei que sofrer ao lembrar-me de ti.
Ser-me-ás suave à memória lembrando-te assim - à beira-rio,
Pagã triste e com flores no regaço.

Ricardo Reis, 12-6-1914

Time Lapse Round One from Sean Stiegemeier on Vimeo.

11/10/09

melody gardot

Bueno, según el artículo que he leído de ella en El País, tiene 23 años y una voz absolutamente maravillosa. Atropellada por una camioneta a los 19 en Philly (como cariñosamente la llaman sus habitantes a la no menos maravillosa ciudad de Philadelphia). De aquel accidente le queda un bastón, unas gafas oscuras y dolores de espalda. Compone, canta, toca la guitarra y el piano. Habla francés y está aprendiendo el portugués. Suena así en su disco, My One and Only thrill:

10/10/09

doc watson

Esto va para los guisantes porque creo que os encantaría Doc Watson, una leyenda viva de la guitarra. Nosotros lo vimos hace dos años en lo que se decía que sería ya una de las pocas apariciones que se esperaba que diese. Me comentaron que estaba de gira para pagarle el hospital a su mujer. La verdad es que gracias a esa triste circunstancia pudimos disfrutar de su música. Tiene 86 años y un montón de grammys como premio a su larga y fructífera carrera de guitarrista, y eso que es ciego desde su primer año de edad. Algo interesante es que, además de buen guitarrista, siempre tiene muchas historias que contar.

01/10/09

el árbol más grande

National Geographic dedica su número de Octubre al trabajo realizado por el fotógrafo Nick Nichols. Durante un año trabajó con todo un equipo para conseguir fotografiar un redwood en toda su altura, en California. No me lo pienso perder. De momento, aquí va el vídeo promocional.

07/09/09

manual de instrucciones o poética personal superviviente: certificación de calidad e introducción

Monikita Nipone

Manual de instrucciones del libro.

Modelo: Título (ISBN)

Certificación de calidad.
Introducción.
Características.
Componentes e identificación de los mismos.
Componentes de tipo físico.
Componentes literarios
Conexión del aparato:
Antes de proceder a la conexión.
Espacio y tiempo
¡Advertencia!
Modos de empleo y soportes
Conexión.
Sintonización del canal adecuado.
Memorización de los canales sintonizados.
Puesta en hora del reloj.
Reproducción de la obra.
Función de salto a un punto.
Antes de llamar al personal de reparación.
Especificaciones.

Certificación de calidad

El fabricante de este producto certifica que éste cumple con todos los requisitos exigibles al efecto, así como que no viola la legislación vigente ni atenta contra la moral de las personas. Garantiza, además, que en su elaboración se ha respetado el medio y que no se han vulnerado los principios más fundamentales. El fabricante declara también que el objeto de este producto no es otro que el de promover el ejercicio de la imaginación, el uso y disfrute de la actividad lectora. Por tanto, se considerará delito todo uso irresponsable o dañoso del material aquí contenido. Este producto no contiene conservantes, dependiendo, así, su caducidad de lo sensible del propio lector. Ha sido comprobada su condición de producto hipoalergénico por lo que no son de esperar reacciones adversas en su consumo. Ante cualquier inconveniente contacte con su proveedor habitual.

PRODUCCIONES ALIMÓN. Certificados de calidad.

Introducción

El producto que usted ha adquirido se inserta en el grupo de objetos cuya denominación común responde al término de “libro”. El libro constituye un objeto físico de tamaño y peso variables que contiene un número indeterminado de hojas de papel limitadas por una cubierta o tapas que las protegen. En cada página del mismo pueden leerse ciertos caracteres combinados de distintas maneras obedeciendo a reglas ortográficas y sintácticas de una gramática particular, dependiendo de la lengua a la que pertenezcan. Por lo general, estos caracteres acaban por conformar, a lo largo de las páginas del libro, una forma de expresión que puede variar según la intencionalidad de lo escrito. Así pues, en el libro, un soporte físico, se guardan datos, pensamientos, opiniones, códigos de conducta, reflexiones, viajes, cantos. En última instancia, el libro se asemeja a un cofre repleto de voces que surgen al ser abierto de par en par. La percepción de tales voces es denominada, por lo general, como “lectura” y consiste en realizar un ejercicio mental por el que relacionamos los caracteres impresos en las hojas con un significado que ligamos al mundo y a nosotros mismos. La energía o el mecanismo que pone en marcha esa percepción consiste en una combinación de varias capacidades: la vista, la memoria, el reconocimiento y la imaginación. La “audición” lectora, por otro lado, constituye un cierto enajenamiento por el que abandonamos nuestro plano existencial para insertarnos, temporalmente, en una realidad ajena y, en ocasiones, maravillosa, que puede conectarse con nuestro mundo interior o inconsciente. La lectura, además, tiene un correlato, una suerte de procedimiento inverso y primero por el que el proceso comunicativo que se da entre quien “habla” y quien “escucha” llega a una materialización física a través de los caracteres mencionados y a los que llamaremos definitivamente “letras”: la escritura. La escritura es, a su vez, la consecuencia última de toda una elaboración creativa compleja en la que se combinan diversos elementos y acciones de naturaleza distinta. No es únicamente una la función que la escritura cumple, pero sí es cierto que una de las más importantes puede ser, acaso, la de la comunicación entre las personas sin distinción de edades, razas, credos o sexos. Por otra parte, el desarrollo de tales actividades vinculan al ser humano con una necesidad biológica no menos interesante: la de soñar.
(continuará en la covacha del pozuca)

05/09/09

medicina y negocio en los USA (primera parte o aperitivo)

Mientras preparo un post acerca de mi experiencia personal con los médicos en los USA, permítanme que coloque el link de un artículo publicado en el periódico El mundo. Me pregunto, conforme pasan los días, si estoy ante mi definitivo Bye, Bye América... La verdad, viendo cosas como esta, y sufriendo en carne propia los efectos...En fin, tristemente es posible que esto sea así. Como digo, preparo un post, quizá el más personal de todos, algo que no me gusta demasiado, hablar aquí sobre los entresijos de mi vida privada, pero supongo que existe un punto en el que ya todo casi da igual. Dejo el enlace del artículo de El mundo, en que se nos aclara que la esperanza de vida en los USA está un punto por encima de la de Albania. Y donde queda claro que la ignorancia es la madre de todas las desgracias en este país.

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/09/05/cronicasdesdeeeuu/1252177280.html

30/08/09

ponyo en el acantilado

Bueno, pues no es habitual. Pero voy a recomendar algunas películas. Hoy le toca a Ponyo en el acantilado, de Miyazaki. Véase al vídeo de aquí debajo, en HQ, es decir, en alta calidad, merece la pena.

Lo cierto es que sin ser una fan, fan de Studio Ghibli no me siento capaz de dar una crítica negativa sobre ninguna de sus películas (aunque esto lo escribo mientras me abrazo a mi peluche de Totoro...). No es únicamente la calidad del dibujo, al margen de haber crecido entre Heidis, Marcos y Candys diversas, lo cierto es que los dibujos son buenos, tanto, que uno ni siquiera llega a acordarse de la existencia inmisericordiosa de las dichosas (y carentes de alma) 3D. Pero si hay algo que me gusta de Miyazaki es que siempre tiene una buena historia que contar, algo que echo de menos en el cine con bastante frecuencia. Ni tiene lo empalagoso de las princesas algodonosas y sosas con que cada Navidad se nos trufan los cines, ni las tramas, vocabularios y guiños propios de lo que en realidad no son películas infantiles, sino filmes escritos para los padres que llevan a los niños al cine.Creo que quedan pocas personas que entiendan bien la psicología infantil y quizás una de esas personas sea Miyazaki. Historias en las que los niños son los protagonistas, con historias verosímiles que acaban por integrar la magia y la fantasía como si realmente el mundo fuese un universo de realismo mágico, en el que todo sucede con total naturalidad.
Y eso es lo que más sorprende a un adulto ya harto de prever desarrollos basados en enfrentamientos violentos entre el bien y el mal (algo que se da en películas infantiles, pero también juveniles y adultas, como si los occidentales hubiésemos perdido la capacidad de imaginar, diseñando y creando esquemas prefabricados que, bien aburridos, se repiten y se calcan, agotando géneros y hasta la paciencia del espectador). Todo lo que creemos saber y prever acaba por ser una sorpresa con Miyazaki. Quizás algunas otras películas suyas sean más adecuadas para un público más crecido (como El viaje de Chihiro o Niki aprendiz de bruja).Pero esta de Ponyo resulta una maravilla de veras adecuada para niños y para adultos que desean sentirse como niños (un poco lo que sucede con la preciosa y clásica Mi vecino Totoro).
El mayor de los placeres lo experimenta el espectador cuando descubre, en esa pequeña niña-pez, una sirenita en la que cualquier resto de dramatismo nórdico andersseniano desaparece para darnos una suerte de justicia poética, delicada y suave. Así es Miyazaki, capaz de aludir en su banda sonora a las Walkirias de Wagner para acabar creando otra cosa totalmente distinta, equilibrada y novedosa, tierna y comprometida. Esa capacidad de contar y la belleza de sus dibujos son la grandeza de Miyazaki, en estos tiempos de gran precariedad...Una preciosa película en la que la naturaleza literalmente cobra vida y nos recuerda que todo en esta madre Gaia está unido, concatenado, desde las piedras y el océano hasta lo que ocurre sin explicación. Un sueño para este verano.

26/08/09

Y ahora ¿quién diantres es?

Una perla antigua...De los men at work. Para aquellos que sienten una invasión en su placidez hogareña, para los que odian a los comerciales telefónicos o los anuncios en los móviles. Al butanero, al de la luz, (que joroban el sueño en medio de esas mañanas veraniegas únicas e interminables o esas otras con que nos fuerza el paro), a la vecinita que viene a por la taza de azúcar, al cartero que viene con la decimosexta letra sin pagar, o la factura de un hospital. Al jefe que demanda todo el día , dale que dale, con lo mismo y en las mismas miserables condiciones, al que pide un aguinaldo, al que vende toallas puerta a puerta, al que no respeta la autorespuesta del email, al que corta la luz y el agua, al que ofrece tarjetas de crédito cuando ya no hay crédito ni descrédito, al que amedrenta con llamar a la grúa si no se paga la cuota del parking, al que aporrea por aporrear nuestra horizontal y muda puerta. En fin, todos aquellos que importunan egoístamente nuestra silenciosa calma. Para los que resisten en su soledad sonora, en su aislamiento antigripe o antisocial, o para los que reclaman un derecho al descanso o reposo ( a falta de otras posibles reclamaciones), esta semi oda por una vida retirada. Que cunda. Paz hermanos.

20/08/09

Feliz cumple! Zorionak!



Un tema clásico de los sugarcubes para felicitar a distancia...Además, con un vídeo que, personalmente, me mola un rato.

19/08/09

Vidas de alquiler



Bueno, no sé si este vídeo se acerca mucho a la idea que me hago cuando escucho esta canción, ya viejilla, de Dido. Aún así, y en plan radiofórmula, ahí va, que mis neuronas también deben de haberse ido de alquiler a otra parte... En fin, aquí queda Dido y la obsesiva persistencia de los medios acuáticos en sus antiguos vídeos... A disfrutar.

11/08/09

Estrella

Lo dicho, un veranito de vídeos...

10/08/09

tú empezaste primero

05/08/09

Eres uno de esos?

Are you such a dreamer to put the world to rights? Un clásico de nuestro tiempo. Me parece que este es un verano de videos...

El cordón mágico de Melibea

Pues señor, había una vez una jovencísima doncella que parecía resistirse a los encantos de cierto mancebo abundante en ardores, mas no en ingenio. Aconsejado por sus buenos criados, el patoso patán acudió a la ayuda de una hechicera, la cual, con más ardides que ungüentos, lió a la paloma esquiva, para que se uniera a su galán.

Hablamos de Melibea. Y del hechizo o los hechizos de Celestina.

La crítica se divide en si, efectivamente, existe la magia en Celestina o no. Si verdaderamente, las serpientes que le azotan en el vientre a la virgen Melibea, cuando piensa en Calisto, son fruto de los conjuros y las invocaciones a Plutón o, si por el contrario, todo obedece al incremento hormonal propio de la adolescencia y las argucias de la vieja alcahueta. En este sentido se ha hablado mucho del famoso cordón de Melibea. Ese cordón que ciñe su tierno talle, a modo de cinturón, y que la vieja le pide como ofrenda para curar a Calisto "de un dolor de muelas" (nótese la distancia que media entre la cintura de Melibea y las muelas de Calisto, para figurarnos ese dolor que no le cesa al muchacho).

Existen estudios bien elaborados al respecto, que aportan fuentes clásicas, que demuestran la existencia de las prácticas de magia en la época de la Celestina, como también existen trabajos que, claramente, demuestran lo contrario. Que Rojas documentaba, pero que no creía en la magia. Y están también los más avezados, de carácter ecléctico, que ni se posicionan a favor de uno ni de otro bando.

Yo sí creo que existe magia en la Celestina. Aunque también creo que los conjuros pueden formularse con menos rituales y etiquetas, pero con mayor eficacia. El lector concentra su mirada en el conjuro que Celestina le lanza a Plutón, al final del tercer acto, justo cuando va a la casa de Melibea a pedirle dos cosas: una oración por Calisto, enfermo de un dolor de muelas, y el cordón que le ciñe la cintura, a modo de objeto santo y curativo. Y parece que con eso ya está todo dicho y hecho. La magia y la apariencia de la magia.

Lo cierto es que Calisto ya le había dado la lata a Melibea. Directamente. Algo así como si en una noche de agosto un tipo se le acerca a una y sin mediar un "estudias o trabajas, mona", te salta con eso del revolcón. Por supuesto, esto último puede ser tanto ameno como divertido, pero habrá doncellas que todavía hoy le suelten al sujeto un improperio o hasta un soplamocos. Hablando claramente. Calisto se había pasado cien pueblos con Melibea. "Las cosas así no se hacen", debiera haberle dicho ella.

Pero llega Celestina a su casa. A la de la intachable familia de Melibea. Y con la fama que le precede (que no era precisamente la de una buena vecina), no sólo su atontada madre la deja entrar, sino que, además, Melibea le sigue el juego con una actitud que los americanos calificarían de "nice". Sonrisita amable, y un montón de necedades aparentes del tipo de: "pero qué buena persona que eres vecina, cuánto tiempo ha pasado desde que nos vimos la última vez", y a todo eso le sigue un: "en qué te puedo ayudar", que más parece lo contrario: " a ver en qué me puedes ayudar tú a mí.

A mí ese diálogo insípido pero no exento de gracias entre Celestina y Melibea siempre me ha parecido una impostura fingida de la niña. Vamos, que a mí Melibea me pareció siempre menos pavisosa de lo que a primera vista se la ve. Y lo que sí es un prodigio de ocurrencia es la demanda o petición de Celestina (Plutón mediante con toda su cohorte de diablos y fantasmas, o no). Pero también la astucia de la mocosa.

Sí hay magia. La magia está en ese cordón. El cordón que manoserá Calisto hasta el baboseo. Pero no porque haya un hechizo o no exactamente el hechizo que se pretende. El hechizo de Celestina no consiste en untar cosas, objetos o deseos en el aire con sangre de aves nocturnas o con la ponzoña de las víboras, sino sus palabras. Lo que demanda Celestina de Plutón es retórico, como retórica (pero hueca) es la que le hace pedirle a Melibea la oración a Santa Apolonia para las muelas de Calisto (también otra retórica), y el cordón.

La magia es intuir el deseo no expresado y procurar el cauce. A Melibea no se la podía ir con un "vente conmigo a la cama, chica, que quiero llevarte al huerto". A Melibea había que atajarla de otra manera. Para eso era ella de una casta superior, de un linaje sin tacha, y no una aldeana ligera de cascos.

Cuando Melibea le entrega el cordón a Celestina (la oración necesita escribirla, se la dará al día siguiente), Celestina sabe que ha ganado la partida. Sabe que Melibea cederá a Calisto, pese a su furia y rechazo iniciales. Pero Melibea también. De ahí que le pida volver a por la oración "secretamente". Sorprende esta reacción de Melibea. La petición de que Celestina venga a por algo tan inocente, en secreto, y en esto también repara, y no sin sorpresa, Lucrecia, la criada.

Melibea adopta una actitud exagerada. Había reaccionado airada al saber que Celestina venía en nombre de "ese plomo de Calisto". Pero ahora, por aquello de las muelas, pobrecito. Qué mala había sido. Qué equivocada estaba al creer que la vieja alcahueta venía con otra intención que la de pedir ayuda por el "enfermo". Tan culpable se siente, la pobrecita, que está dispuesta a hacer más por el doliente "si fuere mester, en pago de lo ocurrido".

Sí hay magia, sin duda. La magia de la palabra y de la imagen. Dos mujeres acuerdan el destino de otra mediante los preámbulos retóricos que, por tiempo y clase social, deben formularse. Magia la hay, por supuesto, en el objeto. Melibea, al entregar su cordón pierde, literalmente, su virginidad.

30/07/09

píntalo negro

28/07/09

Everybody let their hair down o...los conciertos en los tejados



17/07/09

espeluznante thriller

No lo había visto hasta que me lo mostraron hoy. Los presos de una cárcel en Filipinas siguen un programa de rehabilitación social por medio de la danza. Están subiendo los vídeos a Youtube. Que cada uno extraiga sus propias conclusiones.

15/07/09

Tragicomedia erótica o fabula moral de Celestina

"Divino si encubriera más lo humano" Cervantes.

A ningún crítico le extraña ya que a La Celestina se la califique como obra erótica. Y, sin embargo, creo que pocas veces la he estudiado desde esa perspectiva en la escuela, el instituto, la universidad, donde se tiende a resaltar más centradas lo novedoso de lo urbano, lo picaresco, el tema de los conversos, la ambiguedad genérica, etc.

En la introducción hecha por Stephen Gilman a la edición de Dorothy S. Severin (por cierto, nombrada recientemente miembro honorario de la RAE), se nos explica que el desarrollo más completo como personaje de la vieja alcahueta provocó que, popularmente, se trocara el título original por el actual de La Celestina. Y me pregunto si este mero hecho ha podido tener consecuencias en la recepción de la obra.

Lo cierto es que el título de un libro ya le orienta a uno hacia algo. Y la vieja Celestina concentra en sí todas y cada una de las características propias de un antihéroe. Vieja, fea, puta en sus buenos tiempos, alcahueta, mentirosa, chismosa, manipuladora y, sobre todas las otras cosas, bruja. Visto así, no puede sorprendernos el trágico final de esa pareja de gorriones de campanario que son Calisto y Melibea. ¿Qué podía esperarse de unos amores que se dejaron llevar por semejante mujer? Ya lo dice Rojas, el autor, en su prólogo: que la obra está escrita para advertir de a dónde pueden conducir los amores desenfrenados y el dejarse engañar por las malas artes de las alcahuetas.

Pero entonces ¿por qué Rojas no tituló la obra con el nombre de su personaje más ilustre? ¿Por qué decidió dirigir nuestra atención a los jóvenes amantes con el ambiguo título de Tragicomedia de Calisto y Melibea? Hoy me propongo dos cosas. La primera, reflexionar sobre este asunto del título y el enfoque de una lectura alternativa, diferente. Y la segunda, una disquisión sobre el cordón de Melibea.

Lo cierto es que todo cambia si desviamos el foco de atención hacia la pareja de amantes, tal y como propone Rojas desde ese título original. Pues nos conduce al hecho de que lo que impulsa a Calisto hacia Melibea y vicerversa no es otra cosa que l'amour fou, vamos, lo que comúmmente se conoce como un calentón primaveral. Es muy obvio desde las primeras páginas en que Calisto, al describir la belleza de Melibea a su criado dice: "el pecho alto; la redondeza y forma de las pequeñas tetas, ¿quién te la podría figurar? Que se despereza el hombre cuando las mira." Mucho se ha debatido acerca de porqué no se plantea el asunto del matrimonio entre los dos amantes, ya que casándose quedaría resuelto el tema de la furtividad de sus amores y se esquivaría la tragedia. Yo también creo, como Gilman, que a Rojas esto no le interesaba destacarlo, pero no porque no le preocupara en sí, sino todo lo contrario. Quizás ninguno de los dos personajes lo menciona porque en ningún caso era ése el destino de su amor, es decir, que no tenían ninguna intención de casarse desde el principio. Visto así, La Celestina sería una de esas obras en las que, por raro que parezca, se exhibe sin tapujos el deseo del amor libre.

Glman en su interpretación de la obra aduce el accidente como causa de las muertes de los protagonistas y excluye la existencia de un destino o fatum. Es posible que tenga razón. Rojas, exiliado social en su propia tierra, dada su condición de judío converso, estaría mostrando los defectos y pecados de una sociedad corrompida. Quizás, por tanto, la metáfora que define a la novela no sea otra que la del "error", "la torpeza", de ahí que el amor desenfrenado de Calisto y Melibea sea un error, tal y como parece querer justificar el autor. Como torpeza es el traspiés de Calisto en la escalinata y su caída al vacío. Sin embargo, el hecho de centrar toda la atención del título en la vieja Celestina nos conduce a una interpretación muy diferente.

Para empezar, el lector tiende ya a observar el mundo a través de ella, con lo que la evidente carga erótica disminuye en intensidad. Por otra parte, la propia Celestina es más susceptible de suscitar una reprobación de tipo moral: es vieja, fea, mala, pícara, astuta... No sé si desde esta lectura es posible eliminar la existencia de un fatum. Y ese fatum simpre beneficia, sin duda, a quien condena.

En fin, quizás deberíamos retomar el título que Rojas dio a su obrita, y darnos la oportunidad de realizar otro tipo de lecturas. Por hoy, basta. Dejamos abonado el terreno para, en un próximo post, meternos en el polémico asunto del cordón de Melibea. Con un verano calentito, vayan preparándose señores para leer sobre chicas descontroladas y atuendos mágicos.

11/07/09

Por la presente, Lázaro de Tormes le escribe a Vuesa Merced, con motivo de un caso de... cuernos.

"Yo por bien tengo que cosas tan señaladas, y por ventura nunca oídas ni vistas, vengan a noticia de muchos y no se entierren en la sepultura del olvido, pues podría ser que alguno que las lea halle algo que le agrade, y a los que no ahondaren tanto los deleite." (El Lazarillo de Tormes, Anónimo).

Así pues, tal y como pregona el anónimo autor de El Lazarillo de Tormes, acérquense a escuchar, pues la cosa tiene miga. La historia que comienza tras el prólogo promete cosillas nunca antes conocidas, así que, aquí este pregonero adelanta que hará de todos público, a grandes voces, extremos escándalosos sin cuenta que a todos gustarán enormemente... Me río yo del Tomate y de la Salsa Rosa, que pasarán, como todo pasa, por lo efímero del televisor. Pero oiga bien. Esto que aquí se va a contar, es algo como ni se imagina. Y atienda más: será tan gordo que hasta el mismo autor borrará sus huellas y se esconderá tras el tupido velo del tiempo. Así 500 años pasen. Así que se escriban todas las tesis doctorales del mundo y se tiren abajo todas las paredes de las casas extremeñas, en busca de legajos perdidos que arrojen cualquier tipo de luz, incluyendo la de tugsteno.

Los escándalos se dan en este librito (que tiene visos de carta, pero de carta bomba) ya desde el prólogo en sí. Y se prolongan a lo largo de las páginas, que no son muchas, pero que cunden como si fueran el triple.

Empezamos por el linaje. Lo cierto es que nos podría interesar de dónde viene y cuál es la historia por la que llegó a nuestro planeta el bueno de Supermán. Para eso resulta imprescindible un primer episodio que nos de cuenta de los tristes hechos acacecidos en su lejano planeta Cripton y su adopción en una granja perdida en el interior de los USA por unos granjeros, los Kent. Pero un don Fulanito de Tal y Tal. ¿A quién puede interesarle su historia? Sin duda, a toda una sociedad pendiente de las limpiezas de sangre y los linajes sin tacha, allá por el 1500.

Lázaro de Tormes nos cuenta que nació allá donde prácticamente se le cayó a su madre de la barriga. Que por apellido tomó el nombre del río. Que su padre era un ladrón por cuyo oficio fue mandado a la guerra a luchar contra los moros, donde murió. Y que en el entreacto, su madre tiene relaciones extramaritales con un negro con el que acaba por tener un hijo, hermano de Lázaro. Hablamos de 1515 aproximadamente... Así que es lógico pensar, como se dice en el prólogo, que estas y otras cosas distraigan y entretengan a quienes las oye. Sobre todo si, como ya dijo Lázaro Carreter, muchas de las historias aquí contenidas eran familiares para el vulgo, pues venían de diversos relatos folklóricos.

Prosigamos. Después viene lo del ciego. El vino, los porrazos en la cabeza contra el toro de piedra, en Salamanca. Y a partir de ahí toda una suerte de desventuras, más que aventuras, en que este Lázaro se curte de la forma más cruel al servicio de sus respectivos amos. Palos, azotes, hambre y hasta posibles sodomizaciones dan una precaria imagen pública de este personaje cuyo relato toma forma de autobiografía, pero que, a la vez, contiene un destinatario concreto al margen de la audiencia general, un misterioso "Vuesa Merced", sobre el que, asimismo, tanto se dan de porrazos los críticos por descubrir. Pues ya casi en el final de la obra sabemos que está escrita para alguien que quiere conocer "el caso", que no es sino un asunto de cuernos.

La crítica ha abordado la cuestión desde todos los puntos de vista posibles: desde el lenguaje y el uso del sarcasmo y la ironía. Desde los análisis narrativos con líneas y esquemas que indagan en las relaciones entre ese yo y ese tú que son el protagonista Lázaro y el dichoso "Vuesa Merced", al que se dirige la obra, buscando documentos que aporten cierta información. Por supuesto, no han faltado la búsqueda de fuentes clásicas, ni las asociaciones ideológicas o filosóficas con los más heterodoxos, en concreto, con los erasmistas. Ni las reflexiones de una España retratada ácidamente a través de esos amos: caballeros sin un duro, ciegos que abusan y mienten, frailes que matan de hambre o fornican constantemente, etc.

Y digo yo. Que a falta de documentos, bueno sería el aporte de ingenio. Por ejemplo, imaginemos una ciudad, quizás la misma Salamanca, tan engalanada ella, y tan acostumbrada a los eruditos y sus pullas y lanzas, como a no prestar lo que natura no otorga. Aunque bien pudo ser en Toledo, pues la obra finaliza allí. Lo mismo da. Imaginemos uno de esos rifirrafes entre sesudos intelectuales (recuérdense las archiconocidas peleas entre Quevedo y Góngora, que entre endecasílabos y alejandrinos, encabalgamientos, metáforas, hipérboles, hipérbatos y demás ristra de figurillas, se insultaban despiadadamente con una crudeza que incluso hoy pone los pelos de punta).

Yo me imagino una de estas situaciones en que alguien conoce "el caso". Y que por conocerlo toma ventaja de una situación celestinesca, en que machacar al contrario. Imagino a un hombre escribiendo una novela que no es ni su autobiografía ni la ficción de la misma, ni tan siquiera una falsa biografía que en general pinta un cuadro de costumbres en la España de la picaresca y con tintes erasmistas, como para sanarla de algo de lo que no tiene cura.

Yo ya estoy viendo la mala saña de un tipo que piensa en ese sujeto que es "Vuesa Merced" y que escribe el sarcasmo y el vituperio de la biografía del mismo, en clave de baja estofa, (así como los aficionados al género pastoril inventaban arcadias en que sus propios conocidos, amigos y enemigos, se ocultaban tras personajes vestidos de pastores, tras Rosalindas y Nemorosos).

Y veo incluso al Vuesa Merced sonrojándose mientras, entre líneas, observa que ese ser caído de la barriga de su madre en el Tormes no es sino él mismo, a tenor de ciertos detalles en que los críticos no reparan ni repararán jamás (¿cómo podrían?). Y sobre todo, lo veo caer muerto de indignación al llegar a la última página y descubrir que las "malas lenguas, que nunca faltaron ni faltarán, no nos dejan vivir, diciendo no sé qué y sí sé qué de que ven a mi mujer irle a hacer la cama y guisarle de comer" al señor arcipreste de San Salvador, que para más inri, es amigo amiguísimo de "Vuesa Merced". Y lo peorcito de todo, pues ya en boca de tanta gente anda el chisme: que Lázaro-Vuesa Merced queda como un auténtico idiota al pretender que nadie lo sabe y andar diciendo cosas como: "Mirad, si sois mi amigo al que me hace pesar. Mayormente, si me quieren meter mal con mi mujer, que es la cosa del mundo que yo más quiero y la amo más que a mí, y me hace Dios con ella mil mercedes y más bien que yo merezco. Que yo juraré sobre la hostia consagrada que es tan buena mujer como vive dentro de las puertas de Toledo. Quien otra cosa me dijere, yo me mataré con él. De esta manera no me dicen nada, y yo tengo paz en mi casa". Y eso, a pesar de saber, antes de casarse, que la doña había parido hasta tres veces.

Arrastrado, cornudo y apaleado, para regocijo de masas ávidas de chismes formados a base de encadenamientos folkóricos con los que entretenerse. Si este cuento fuese cierto, y si la biografía de Lázaro de Tormes fuese en realidad una venganza, una más en la tan abundante cantidad de ellas en la obrita; si la tan analizada biografía del Lazarillo fuese, en realidad, un espejo deforme y deformante en que vituperar, enjundiar, difamar e insultar públicamente a ese misterioso Vuesa Merced, entonces, tendría sentido que quien parió semejante artefacto literario se pusiese no sólo a buen recaudo de la Iglesia y las autoridades, cuanto más de quien pudo darse por aludido. Esos 500 años de anonimato encontrarían aquí su plena justificación.

En fin, nada más que una historieta, un cuento al margen de las citas eruditas, un mero devaneo especulativo, una divagación en medio del verano. Un entretenimiento. Pero... ¿Y si fuese verdad?

07/07/09

el guisante verde en death valley

Uno de mis blogs favoritos pertenece a un grupo de gente con el que a veces viajo y con los que comparto varias aficiones, como la fotografía, los libros y una entrañable relación de amistad que ya dura...algunos años. Los del guisante verde acaban de publicar el vídeo de uno de esos viajes inolvidables que tan bien plasman luego en sus posts y, con fotos, en su galería de flickr. Como guisante que participa en vuestro proyecto, felicitaciones a los guisantes editores. Y gracias por su publicación. Dejo aquí el vídeo.

10/06/09

24 years in love... foot of the mountain. A-ha 2009

enlace al video de la premiere en Alemania

Vídeo oficial

18/05/09

ontología del ser posmoderno: el sujeto y su imagen



Ando leyendo a Baudrillard. Y según leo voy encadenándolo con otros críticos, como Benjamin o Jameson. La reflexión de Baudrillard nos lanza a un universo de poliespán. Recuerdo la película Bienvenido Mr. Marshall con aquel pueblito de Burgos, el que intentaba (re)crear su españolidad a golpe de bata de cola y flamenco, y conseguir así la ayuda económica de Estados Unidos, en plena posguerra. Berlanga ya intuyó esos paraísos artificiales, mediante la (re)creación de lo autóctono en un carnavalesco despliegue de ilusión a lo Bajtin. Antes que la copia de la Torre Eiffel en Las Vegas o el propio Disneylandia, ya existió el inefable y parabólico Villar del Río.

Sin embargo, el orden queda restaurado, en la película de Berlanga. Tras el paso del cortejo americano por el pueblo (sin dejar algo más que la indiferencia y el polvo provocado por los rápidos y modernísimos coches Ford), todo vuelve a su lugar y la fiesta flamenca se aletarga en el olvido. Atrás quedan las rejas en que cantar a las mozas, los patios y plazas con fuentes iluminadas, el aire neorromántico de una Andalucía de novelilla folklórica. El aire espartano y austero de Castilla se resuelve (y quizá por eso la película pasara la censura franquista) dejando tras de sí todo un ramillete de enseñanzas acerca de los sueños y la naturaleza humana, en tiempos de precariedad. El cierzo acaba por poner cada cosa en su sitio, y el ser humano, arraigado y reconciliado hasta cierto punto, se une con su propio entorno. Ambos, hombre y tierra, acaban por ser una misma cosa, una única naturaleza.

La diferencia que observo en Baudrillard es, aparentemente, notable. Su teoría acerca de la simulación y los simulacros nos lanza a un mundo inconexo y desarraigado. Un mundo pleno de realidades poliespán, multiplicado por la actuación de los medios de comunicación, principalmente. En el universo posmoderno, según Baudrillard, no habría ya originales ni copias, pues el simulacro anula la diferenciación entre uno y otro.

De nuevo rememoro Bienvenido Mr. Marshall. Y observo que la parábola, y hasta el poliespán de Villar del Río son, ante todo, un discurso político. Villar del Río no es la aldea andaluza que pretende simular, sin embargo tampoco deja de ser la meticulosa construcción, que se pretende mítica, de un pueblo burgalés (aunque la crítica de Berlanga contra la dictadura se esmere por escapar al cliché de una Castilla originaria, germen de lo hispánico). Bienvenido Mr. Marshall nos muestra la poderosa fuerza de la imagen cuando ésta deviene en simulacro, nos lega un sinfin de posibles interpretaciones acerca del filme, al tiempo que nos plantea una duda sobre la naturaleza de la simulación moderna y posmoderna.

En nuestra actualidad plagada de facebooks, twitters, flickrs y blogs (ese increíble y fascinante mundo de la web 2.0); de interacción con imágenes y realidades más o menos numéricas, en términos de audiencia; de derechos de imagen y de imágenes alteradas con photoshop; de mercado de imágenes que duplican y reduplican realidades que mueven montañas, conmueven la fe de los paisanos o remueven las vísceras de los revoltosos; de imágenes, en fin, que acaban por construir realidades poliespán que justifican discursos, ante todo políticos, con que armar la paz o justificar la guerra, o con que resolver cualquier crisis o gestionar a golpe de previsión (especulativa o no) la economía mundial, la conclusión no puede ser más evidente. No hace falta recurrir al ejemplo de los reality shows para concluir que Disneylandia no es el simulacro, sino su puerta de entrada. En realidad, y como en cualquier ficción borgiana, el terror se despliega al descubrirnos en ese hombre de Villar del Río que, bien frente a una exótica reja andaluza, bien trillando en las eras, es de por sí el simulacro.
*



La maravillosa y formidable película Bienvenido Mr. Marshall,de Luís García Berlanga

esto debería ser un comentario...

Pero como los comentarios no admiten fotos ni vídeos (cosa que estaría muy bien), pues tengo que marcarme un post. La foto que sigue no es mía, la recibí en uno de esos correos que sirven para compartir, reunir, congregar. Me la envió mi amiga Estefania. Así somos, efectivamente, Maribel. A lo grande. Aquí está la gabarra para pasear al Athletic por la ría, para disfrute de nuestra afición. Qué menos. Anda que si llegamos a ganar...

12/05/09

Aupa leones!!!

Desde el otro lado del mundo, todo el ánimo para los rojiblancos. Aquí también os vamos a ver, mañana!!! (después de cancelar las horas de oficina, claro...).

09/05/09

sobre la memoria

"[memoir] will no consist in merely remembering the evil of which our group or our ancestors were victims, we have to go a step further and ask ourselves about the reasons that gave raise to this evil." (Tzvetan Todorov, from his lecture "Memory as a Remedy for Evil", read on 05/07/2009.

"["la memoria/s"] no simplemente consistirá en recordar el mal del que nuestro grupo o nuestros ancestros fueron víctimas. Tenemos que dar un paso más y preguntarnos por las razones que dieron origen a esta maldad". (Tzvetan Todorov, La memoria como remedio al mal, conferencia leída el 7/05/2009).

06/05/09

Remedios caseros

16/04/09

para Irene

Se llama Irene. Y no la conozco absolutamente de nada. Por cierto, que yo tuve una tía llamada Irene pero ésa es otra historia. A lo que vamos. Sé que Irene vive en Barcelona y que es una persona que disfruta aprendiendo y compartiendo con otras personas lo que sabe y lo que encuentra en sus pesquisas literarias y culturales. Un día llegó, por sorpresa, y se quedó. La historia es como sigue:



Hace algunos años, un amigo se apuntó a lo que en su momento era una novedad internáutica: una lista de correo. Allí abrió una cuenta y agregó amigos y conocidos. Y un día apareció Irene. Se apuntó a la lista y comenzó a mandarnos a todos sus emails. Al principio, yo creo que no reparábamos excesivamente en su presencia. De esto hace ya, casi diez años. Y aquí siguen en mi bandeja de entrada. Llegan puntuales sus correos. A veces desaparece. Y entonces, me preocupo. Y luego, de pronto, otra vez vuelve a dar señales. Una vez me contacté con ella, sólo por curiosidad. Ella envió unas breves líneas. No sé si me lee. En realidad, creo que las dos sabemos poco o nada la una de la otra y, sin embargo, Irene, tus emails me alegran el día. El Llibre Vermell de Montserrat, la arquitectura del Palau, el Cançoner del duc de Calabria, el Cant de la Sibila... Gracias por mandarlos, Irene, un día más.
Un abrazo.


06/04/09

50 negritos (capítulo 1)

Aquella noche Juan guardó sus loas en el cajón de su escritorio. Lo hizo lentamente, absorto en el humo de un cigarro que se consumía muy poco a poco. Las mezcló con su colección de dibujos, Los siete pecados capitales y al cerrar, le dedicó una mueca cómplice a su lánguido retablo de ángeles cubiertos de terciopelo rojo, colgado en la pared. Cerró la puerta y entró en el montacargas. Sus zapatos crujieron al cruzar el vestíbulo oscuro. Abrió la puerta de su coche, encendió el motor y una cadena ininterrumpida de notas ascendieron y descendieron a todo volumen, desde el clave bien temperado de Bach. La noche se lo tragaba, a él, vestido de traje negro, el único hombre de Sproul. El único de cincuenta...

Sigue la historia en: http://lacovachadelpozuca.vox.com/

01/04/09

California blues

Obama se pasea por las estrechas calles de las ciudades europeas, mientras elucubra su enésima versión de un plan planetario que nos saque del atolladero en que el despilfarro egoísta de los más privilegiados nos ha metido a todos los que no lo somos. Un amigo me contaba ayer su situación. Él vive en California. Su salario es, para el nivel de vida californiano, miserable. Trabaja como becario en una universidad, tiene mujer y una nena de nueve meses. Su mujer casi tiene un doctorado en matemáticas, pero hace traducciones a 9 dólares la hora, todo el día. No trabaja en su campo de estudio (teoría de juegos) pese a que en España llegó a impartir clases, y es que la esposa de mi amigo es de Perú, y creo que no hace falta decir más. Echando cálculos aproximados, tras pagar su alquiler en un apartamento donde los juguetes de la nena de 9 meses se apilan y mezclan con sus libros de estudio y las traducciones de mamá, creo que le pueden quedar algo así como 500 o 600 dólares al mes (de los cuales, una parte irán a los impuestos). Afortunadamente mi amigo tiene seguro médico. El que la Universidad de California tiene para salvar la ley (ningún estudiante universitario matriculado puede carecer de seguro médico). El problema es que el seguro médico es, literalmente, una mierda. Además de eso, no cubre ni a su mujer ni a su hija, repito, de 9 meses. Esto, en un país donde una operación de apendicitis cuesta, literalmente, más de 30.000 dólares. No, no estoy borracha, han leído bien. Mi amigo me relataba la tragedia de su paso por el MediCare de Sacramento. Para quienes no sepan qué es eso del MediCare, yo paso a explicarlo: el MediCare es el doctor que atiende a los pobres americanos. A los pobres más pobres, quiero decir, a los sin techo, a los indigentes. Mi amigo entró en una sala de consulta a esperar que le atendieran. Esa misma oficina es la consulta del pediatra, hasta ahí, todo normal. Lo que ya no es normal es que entre los bebés que gatean por el suelo se cruce un yonki camino del baño a inyectarse heroína, o que la señora sentada a tu lado alabe a unos ángeles que ella dice ver y tú no. Y es que el MediCare de Sacramento es todo en uno: psiquiátrico, oficina de recogida de abandonados y maginados, centro de toxicómanos y pediatra. La peor parte de la historia no es esta. Lo peor fue que a mi amigo le denegaron el MediCare. El motivo. A la señora que trabaja allí mi amigo no le cae bien. Sin duda, esta señora debe irse a la cama con una tremenda sensación de poder en sus manos. Afortunadamente, mi amigo no tuvo que ir con la niña, así que ésta se ahorró un trauma infantil que le arruinara su desarrollo y crecimiento, ante la visión del reino del Hades que es esa bendita oficina. A la nena, sus padres la habían podido dejar con los abuelos paternos, que estaban de visita. No la dejó en la guardería porque su universidad no tiene guardería para el personal ni para los estudiantes graduados. Y la guardería que recibía ayudas del Ayuntamiento del pueblo en el que vive, ya no las recibe, así que el precio se ha incrementado. A mi amigo le costaría su salario íntegro, cada mes, llevar la nena a la guarde. Aún así él trabaja muchas horas, prácticamente, las mismas que sus profesores, al tiempo que procura seguir con sus estudios de doctorado, pero tiene miedo. Hace dos días el director de su departamento le mandó un email en el que le comunicaban recortes a su miserable salario. Y más aún, si, por cualquier caso, precisara de una ampliación de su beca en el último año, posiblemente no se lo concederán. Mi amigo me contaba que sentía algo de vergüenza al mirar a su hija por no poder garantizarle una vida mínimamente digna. También me hablaba de otros, los que pese a pagar sus impuestos no cotizan, aquellos que ni siquera pueden pagarse un plan de jubilación. Sin pagas extras, con tres meses de verano sin cobrar (a menos que su departamento le ofrezca más becas), sin médico para su familia, sin garantías de continuar becado y con todo el trabajo del mundo, mi amigo ha llegado a pensar en mandar la nena a Perú donde al menos los servicios sociales no te dejan morir como a un perro en mitad de la calle. Su Universidad de California tiene acuerdos con las empresas que alguilan los apartamentos, supuestamente esto garantizaría que los precios de los alquileres no se dispararan, pero lejos de suceder, los precios suben cada año, y los estudiantes graduados no tienen ninguna reducción, es más, ellos son los únicos estudiantes que deben pagar por subirse a los autobuses gratuitos de la universidad. A pesar de todo, se considera afortunado de no estar en la situación de aquellos que viven en tiendas de campaña, a las afueras de Sacramento. O de ser uno de esos 20.000 funcionarios que se desayunaron el otro día con la carta de su despido, firmada por el gobernador (que no sé si ha decidido donar parte del dinero de los políticos californianos a los más pobres, pero que sí ha decidido anular directamente la mayoría de los raquíticos servicios sociales que ya existían. Hoy, su sobrenombre fílmico de Terminator le va mejor que nunca). Mientras, como decía, Obama pasea por calles estrechas al tiempo que ultima el nuevo ramillete retórico que tanta fama (y las elecciones) le ha dado, pero los discursos y las noticias (se anunció que todos los niños americanos contarían con un seguro médico, aunque habría que ver la cobertura de dicho seguro y el comienzo de esta disposición que tantos titulares acaparó en su día) son más rápidas que las ayudas, en una crisis que está minando el sistema, y en la que los más ricos siguen siendo demasiado ricos. Y si bien una parte de la clase media ve que ahora necesita apretarse el cinturón y pensar con cuidado si invierte aquí o allá, en si matricular a los hijos en el sistema privado o público, en si modificar los hábitos para ahorrar un poco y preocuparse porque el fondo de inversiones de cara a la jubilación ya no es el que fue, hay comparaciones que no se sostienen. Es comprensible que esa parte de la clase media se preocupe, pero, por favor, por muy doloroso que sea limitarse en el derroche a todo tren al que algunos se acostumbraron, esto no es comparable a la situación de otros muchos más, que ya no se plantean si comprar leche ecológica o no, simplemente porque ya no pueden comprar leche. Urge que las medidas más básicas lleguen a quienes más lo necesitan (como en el caso de un desastre natural) y tras eso, urge abofetear y disciplinar a esos ricos-riquísimos que abusaron de su condición, en realidad, son ellos quienes debieran pagarle la guarde y el médico a la nena de mi amigo, sería tan fácil, amén de que entrarían en el reino de los cielos tras haber pagado, literalmente, por sus pecados... Si los políticos se enredan en disputas bacuas, las consecuencias de su ineptitud y tardanza pueden traducirse en reacciones impredecibles y situaciones descabelladas que ya derrumben, definitivamente, los cimientos de un sistema que agoniza. ¿Seguirán deshojando la margarita?

26/03/09

Csárdá para una Hungría desesperada


El artículo de The Economist en su número de Febrero-Marzo lo dice todo. En la cuenta que a Europa le toca pagar está, como plato de primer orden el Gulyás húngaro. Si el pulso de un ser vivo indica el estado de su salud, entonces, habría que medir cuidadosamente el ritmo cardíaco europeo atendiendo a la buena marcha de su corazón, Magyarország, el país de los magyares, las csárdás, pero también de las crecidas ruinosas del Danubio y el Tisza en cada primavera, la tierra de las esperanzas rotas. Descuidar la buena marcha de la economía húngara puede ser un grave error, algo más que estratégico, por parte de los políticos europeos. Recientemente, Hungría, junto con Ucrania, recibió una partida económica de ayuda especial que pese a todo no es suficiente, y tras la que ha solicitado unos 190.000 millones de euros, en un plan de rescate para las economías del este de Europa, que ha sido rechazado. Los húngaros, tradicionalmente desilusionados y vapuleados históricamente, pese a su orgullo centroeuropeo y su origen mítico-aristocrático, están ya más que acostumbrados a vivir convulsamente con una cesta de la compra "de supervivencia". Aún así, recibo emails alarmantes de mis amigos queridos, que me indican el precario estado de la cuestión. No es sólo la tasa creciente de desempleo, (no comparable a la de otros países europeos), el salario precario, cada vez más escaso (ya en 1999 un profesor de universidad cobraba unas 50.000 de las antiguas pesetas al mes, mientras que uno de educación secundaria ganaba 30.000, con unos precios en los supermercados bastante similares a los españoles de aquella época pre-euro, una situación que, en la actualidad, no ha mejorado demasiado en determinadas capas de la población, que han visto el incremento de los precios, de las exigencias sociales consumistas, pero no de los salarios). Es también la situación delicada de su sensibilidad como pueblo, quizás el asunto más espinoso para la Unión Europea. Hungría es, efectivamente, un gulyás en que se cruzan la melancolía, la estrechez, las fronteras históricas, una política hecha a base de retazos de confrontación profunda y retóricas políticas inoperantes, inútiles, o demagógicas (una gran mayoría de los húngaros no confían ni en sus políticos ni en sus propias instituciones, con la salvedad de algunos encantadores de serpientes que coquetean sin escrúpulos con ideologías más que cuestionables). Este panorama convierte al húngaro de cualquier condición y clase en un individuo profundamente desilusionado. Y esta desilusión no la palía ni el tradicional carácter arrebatado, apasionado, del magyar. El puzzle cultural y el otro puzzle, el de las fronteras trazadas en el pacto de Trianón, son como pequeñas fallas de San Andrés que favorecen las fracturas sociales, los enfrentamientos y el aflore de las conductas xenófobas, racistas e intolerantes, como demuestran las recurrentes agresiones contra la comunidad judía, los gays, así como los asesinatos o las agresiones contra la etnia gitana (aunque el problema gitano es un problema que requeriría muchas páginas aquí, debido a que el rechazo se produce de manera recíproca entre ambas culturas). En definitiva, la Budapest turística, del negocio rápido y fácil, rendida al capitalismo atroz y descontrolado tras la euforia de la caída del muro en los 90, ese hogar del pícaro superviviente de todas las batallas, tiene poco que ver con la Hungría rural, dependiente en exceso de un centralismo demoledor, con esa puszta bella pero encharcada que poco mercado puede ofrecer en el nuevo marco de la Unión Europea, que tan prometedor se les presentaba a los húngaros a través de los ejemplos de Grecia, España o Portugal. Ejemplos inadecuados que sembraron esperanzas y de las que los magyares recogieron restricciones a su producción y un temible desencanto. No sé si de mis palabras se va entendiendo lo que quiero decir, más aún cuando no soy economista ni entiendo una palabra (o número) de la explicaciones que leo acerca de esta crisis global. Pero lo que quiero decir es que una sombra planea sobre Europa, la del desencanto, el mejor caldo de cultivo para la inestabilidad. Aunque la recesión nos afecte a todos, los políticos europeos deberían observar cuidadosamente el curso de los acontecimientos en el pequeño país centroeuropeo, máxime después de la ampliación mercantil tan lucrativa que para la Unión Europea supuso la entrada de algunos de estos países. Sin embargo, se trata algo más que de una responsabilidad o una deuda moral a modo de factura, (tal y como refleja la portada de la revista americana) que Europa contrajo con este país, pues sin ser una economía "marcapasos" al estilo de la británica, la francesa o la alemana, la húngara puede ser ese latido que, de cesar, nos paralice definitivamente a todos.

Para saber más sobre Hungría: Hungría en wikipedia.

16/03/09

crisis, crisis

26/02/09

En el fondo, mi señor...Yo nunca vi molinos

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"Diez u once niños" se aburrían en una tarde bochornosa y cargada de nubes. Cuando ya estaban por marcharse, a uno de ellos se le ocurrió una idea: "[P]odríamos jugar a que las ruinas son un gran barco, y navegamos por mares desconocidos, y vivimos aventuras. Yo soy el capitán, tú eres el primer oficial, y tú eres un investigador, porque es un viaje de exploración, ¿sabéis? Y los demás sois marineros [...]. Intentaron jugar, pero no conseguían ponerse de acuerdo y el juego no funcionaba. Al rato, todos volvían a estar sentados en las gradas y esperaban. Entonces llegó Momo. La espuma saltaba furiosa cuando cortaba el agua. El buque oceanográfico "Argo" cabeceaba majestuosamente en el oleaje, mientras avanzaba tranquilamente, a toda máquina, por el mar del coral del sur... (Momo).

Mientras Momo y sus amigos luchan contra una medusa gigante en las costas de una isla de cristal, al tiempo que se les acerca el temible y horripilante Tifón Andarín, un hombre de unos cincuenta años, enjuto de rostro y caudales, pero ávido de aventuras, suspira de aburrimiento en algún lugar de La Mancha donde todavía no hay radio, televisión, ni otra cosa en que desplazarse sino los caballos, las mulas y los bueyes. Él no tiene amigos con quienes compartir ese código maravilloso en el que "tú eres Amadís de Gaula, tú Perceval y ella doña Ginebra". Don Quijote no tiene ya edad para andar con semejantes carnavales, como bien diría Torrente Ballester, aunque acabe por encontrar, cual Tom Swayer, a su Huckleberry Finn, ese compañero que, sin comprenderlo al principio, lo sigue por fe y diversión, como añadiría Serrano Plaja, para más tarde seguirlo ya por puro amor. Entender que Don Quijote juega es comenzar la aventura antes ya de leer. Ese día, en que por primera vez exponemos a otros al caballero andante de la triste figura, cruzar el umbral de la puerta en un aula cualquiera no puede ser la acción rutinaria a la que tanto nos hemos acostumbrado. Ese día, antes de leer en el libro la fórmula mágica que es "En un lugar de la Mancha..." Momo debe haber hecho acto de presencia, antes que ninguna otra cosa. Ni el profesor, ni el aula, ni los estudiantes debieran estar ahí, sino los otros, esos que hayamos acordado ser hasta que el grito metálico del timbre nos recuerde que, como en Alicia, acaso todo fuera un sueño.

"Yo no vi diamantes por ninguna parte, y se lo dije así a Tom Sawyer. Me constestó que, aunque yo no los hubiese visto, había cargamentos enteros; y me afirmó que allí estaban también los árabes, los elefantes y todo lo demás. Yo le dije que cómo podía ser que no los hubiéramos visto. Me contestó que, si yo no fuese tan ignorante y hubiese leído un libro que se titula Don Quijote, sabría a qué atenerme sin preguntar nada. Todo aquello era obra de encantamiento. Allí había centenares de soldados, elefantes, un tesoro, y todo lo demás; pero nosotros teníamos unos enemigos, que eran los encantadores, y éstos habían convertido todo aquello en una escuela dominical de párvulos, de pura malquerencia contra nosotros". (Huckleberry Finn).


09/02/09

Abracadabra

Para aquellos tres
que casi como magos,
pero sin ser los reyes,
me enseñaron
a ver más allá
de mi nariz.
Por órden
cronológico:
Y; Á y á.

"Esta era la inscripción que había en la puerta de cristal de una tiendecita, pero naturalmente sólo se veía así cuando se miraba a la calle, a través del cristal, desde el interior en penumbra. Fuera hacía una mañana fría y gris de noviembre, y llovía a cántaros. Las gotas correteaban por el cristal y sobre las adornadas letras. Lo único que podía verse por la puerta era una pared manchada de lluvia, al otro lado de la calle. La puerta se abrió de pronto con tal violencia que un pequeño racimo de campanillas de latón que colgaba sobre ella, asustado, se puso a repiquetear, sin poder tranquilizarse en un buen rato. El causante del alboroto era un muchacho pequeño y francamente gordo, de unos diez u once años" (Michel Ende, La historia interminable).

Bastián, ese niño regordete de once años, se adentra en la librería en la que Karl Konrad Koreander conserva el más maravilloso de todos los libros:
La historia interminable. Pero la historia, esa sucesión especular de mundos paralelos, comienza ya desde su prólogo (y me atrevo a decir que desde sus tapas).

Hace años tropecé con una antigua versión de la obra de Ende en húngaro y me sorprendió lo que se me antojó un atentado censor contra la libertad literaria. Algún editor celoso de las buenas costumbres y la recta lectura había decidido colocar, en plena era de orbitaciones soviéticas, el cartelito de la tienda de Koreander del revés, es decir,
del derecho. Decía literalmente, si no recuerdo mal algo así, y en húngaro, claro: "Antikvárium. Korándi Károly Konrád". Con esa simple manipulación del orden del texto original, el editor, desde mi perspectiva, no sólo insultaba la inteligencia lectora, sino que destruía por completo la esencia del libro.

Años más tarde encontré una edición en Alfaguara cuya portada reproducía el cartel de la peor película jamás concebida para niños, y de nuevo sentí una enorme y penosa frustración. Allá donde voy me encuentro con portadas de mayor o menor originalidad, a cada cual más variopinta, y todas auténticas traiciones al autor, en un libro que sólo puede tener una y sólo una portada posible.


¿Por qué? Quiero decir, ¿por qué lo hacían? ¿Por qué, de hecho, lo hacen?

Imaginemos, por un momento, que un día nos tropezamos con un conejo blanco (hecho, sin duda, del todo habitual) que, presuroso e inquieto, corre veloz para no llegar tarde, al tiempo que observa desesperado ese
tempus fugit en el movimiento implacable de las manillas de su reloj...

Alicia sigue al conejo y nosotros, los lectores, los perseguimos a ambos a través de sus huellas más visibles, ese rastro construido a partir de un sujeto, un verbo y un predicado. Al principio, nuestros ojos tropiezan, más que ven, con esas pulgas oscuras que son las letras. Leemos. Una "u" con una "n" con una "a" conforman la palabra "una". Y todo es como adentrarse en una cueva desde el exterior soleado: no se ve nada.

Para dejar de "leer" y ver a Alicia y al conejo siempre hace falta un estado transitorio, una suerte de malabarismo mágico que nos haga cruzar el umbral a esa dimensión maravillosa que es la historia, el cuento. Y lo mismo ocurre cuando deseamos volver a nuestra realidad de las cosas tangibles, a menos que, como Julio Cortázar, salgamos del enredo de las frases como del vertiginoso ascenso por una escalera, "con un ligero golpe de talón" que deje personajes y devenires encerrados a cal y canto entre la cubierta frontal y la trasera, enmarañados todos en sus páginas de papel, de las que no se moverán hasta el momento en que abramos el libro.

Con Alicia cruzamos ese umbral entre nuestro mundo y el de lo fántástico a través del agujero por el que descendemos a la madriguera del conejo: "Alicia no sufrió el menor daño, y se levantó de un salto. Miró hacia arriba, pero todo estaba oscuro. Ante ella se abría otro largo pasadizo, y alcanzó a ver en él al Conejo Blanco, que se alejaba a toda prisa" (
Alicia en el País de la Maravillas).

Y es que el mundo se vuelve otro cuando lo acariciamos tiernamente con un tradicional y, aparentemente inofensivo, "érase una vez". Esa figurilla retórica nos permite instalar un mundo con leyes propias en que escritor y lector juegan. Y desde este punto de vista hasta
Caperucita roja se vuelve un punto subversivo, pues no hay otro ejercicio más libre que el de imaginar.

Bien mirado, el cartel de la librería del viejo Koreander no sólo no está mal puesto, sino que nos advierte de manera explícita a nosotros, los lectores, de las reglas del juego, al tiempo que nos sitúa en la perspectiva correcta, pues quien mira el cartel y lo ve del revés sólo puede estar DENTRO de la tienda de Koreander.

Más adelante, confirmaremos nuestras sospechas al descubrir que nuestro libro, ese objeto físico que apretamos entre nuestras manos es EL LIBRO, claro, siempre y cuando los censores y los editores de turno no se inmiscuyan y rompan la cadena que une a lector y escritor por magia literaria...

Afortunadamente, esta es una historia con final feliz, y un día pude comprobar cómo Alfaguara le devolvía a
La historia interminable (y a todos nosotros) su libertad y dignidad de obra literaria, al cambiar el diseño de su cubierta y respetando, así, no los criterios comerciales, sino los suyos propios, los que posee como obra total y completa, desde la tapa hasta la firma del autor, en su última página.
Otro día hablaré más, pues el post se alarga en exceso, y será hermoso descubrir la increíble, pero maravillosa y cierta historia que unió para siempre a Momo y a don Quijote, en medio de una tormenta... Pero esa es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión...

07/02/09

las memorias orales

Bueno, este es un post paralelo al publicado por los tiramillas. Y todo comenzó por querer hacer un comentario a su "Mis queridos libros". Sólo evocar, que es como abrir la caja de pandora, y ya salieron no sólo los títulos que más disfruté siendo una niña, sino toda una avalancha increíble de innumerables recuerdos de un tiempo que nunca se ha perdido del todo. Antes de leer yo escuchaba. Y eso constituye una diferencia notable. En cierto modo uno se forja en las habilidades que dependen de la memoria. Recuerdo las noches en que antes de dormir mi madre me contaba historias, a veces personales, a veces inventadas. Y yo le pedía que las repitiera una y otra vez para su sorpresa y hasta hartazgo. A mí me gustaban las palabras así como caídas que me regalaba mi madre. Aún recuerdo su olor y el calor de su piel en aquellas noches de invierno, en que me arropaba por temor a que agarrase un resfriado y me diera el asma. Y si se desviaba de la trama original, aquello era una buena excusa para tirar más aún del hilo y retenerla a mi lado, hasta quedarme dormida. Con los cuentos sucedía de la misma forma. Ricitos de oro, El patito feo, Alicia. Y aquellos garabatos a los que los mayores llamaban letras, y que acompañaban a los dibujos que a mí me contaban la historia que leía mamá, pero sobre todo aquellas otras historias... En ellas, Ricitos de oro era una pesada a la que mamá osa le daba un cacharrazo. Alicia nunca despertaba y no lo pasaba tan mal, pobrecita. Y el patito feo seguía siendo patito y feo porque así era como era y los demás eran unos idiotas de patos, que eso es mucho peor que ser feo o un pavisoso de cisne. A veces, Alicia y Ricitos eran amigas. Y el patito feo jugaba con el osito. En aquellos tiempos de matusalén, casi ya del paleolítico, en que existían las cassettes, yo escuchaba los cuentos de Heidi, los siete cabritillos y el cuento del ruiseñor. Mi dedo de tres años se doblaba al apretar las teclas del radiocassette y yo degustaba las palabras, los sonidos, la tonalidad, y me adelantaba a los aconteceres porque ya sabía de antemano qué iba a suceder a continuación. Era un universo aquél, muy inocente, muy puro. Hasta que llegaron las letras del pico de un loro verde... Pero esto ya es otra historia, que deberá contarse en otra ocasión...

29/12/08

Me cagüen sos...

Hoy es un día normal. Podría llover en cualquier momento y eso ya indica un cierto grado de rutina en todas las cosas. Un coche que se pasa por el arco del triunfo el paso de peatones. La señorita de un mostrador también cualquiera me atiende desde un "tú" sin "buenos días", lo suficientemente próximo como para inquietarme. Median exactamente diez pasos entre su silla y la de la señorita de información, pero por algún extraño motivo ni la una ni la otra comparten la misma información básica. Estoy en la Biblioteca de la Diputación, en plena Gran Vía. Mi hermano me había inoculado el gusanillo de la curiosidad, "que si mira qué pedazo edificio, que mira qué txulo, que si se ven los libros desde fuera por la noche" (¿?). Y lo cierto es que fardón y molón, oyes, un rato. Así que me decidí y fui a estudiar al pedazo edificio ese. Mira que soy paleta. Llegué tarde. Claro. Me levanté y me dije, bueno, bueno, hoy llueve, así que habrá que ir con calma... Y me planté cerca de las once. Lo que primero me extrañó mucho fue ver tanto trasiego por allí hasta que caí en la cuenta. Los exámenes de la Uni, ¡narices! son después de las fiestas, una suerte de cuesta de enero pero de notas y asignaturas. Y entonces ya me vi como Paco Martínez Soria en aquella peli de "La ciudad no es para mi", no sé por qué pero ya me olí el olor a chamusquina. Entré en el edificio molón. Y busqué LA sala de estudio. Y digo bien porque sólo hay una. Calculé unas sesenta o setenta plazas, pero MUY estrechas. Se ve que aquí alguien piensa que no hay universitarios, mascullé en media voz para flipe de alguno de los que estudiaban y que sin duda creyó que yo estaba majara. Y tuve que sacudirme la cabeza al ver a los pobres estudiantes dándose a los libros y a los codos (esto no por empollar sino para procurarse un mínimo espacio en la mesa). Visto el panorama me salí y fui a información. Según la señorita de información yo tenía que preguntar a la ordenanza por la sala de lectura en el primer piso, a ver si había algún hueco allí. Así que me puse a la cola, pero como nadie hablaba, se me ocurrió preguntar. "Aquí el que se queda se la juega", me dijo la muchacha. Y claro, oído así casi me las piro vampiro implorando perdón por mis pecados, no fuese a ser que por preguntar me arreasen dos katxetes. Pero luego se explicó en román paladino y hasta con gracia salerosa: "A ver, que lo que quiero decir es que el que se queda en la cola se arriesga a encontrar sitio o a no encontrarlo". Yo miré para todos lados convencida de que aquello era un reality show o que estaba en un plano irreal de la realidad, algo así como en Alicia en el País de las Maravillas. "Pero, un momento, ¿es que que tenemos que esperar aquí a ver si sale alguien de arriba y entonces entramos en función de los que salgan?, pregunté. "Así es". "Pero a mí en información me han dicho que tengo que preguntarle a usted si hay sitio". "¡Uh! Ja, ja. ¡Eso no es así, hombre!" Diez pasos, señores. Diez pasos entre una ventanilla y otra...Creo que esto explicaría bien la naturaleza del cierto caos o desorden que reina de vez en cuando en "il mio caro terruño" y por el que hasta lo más básico hace que todos nos hagamos la picha un lío (con perdón por lo de...lío). Me despedí de los pobres en la cola, cual condenados al purgatorio en espera eterna, y me subí al barrio mientras pensaba en lo molongui que es el edificio ese de la Biblio de la Dipu. Claro, luego los guiris vienen y sacan unas fotos de órdago pa subirlas al flickr. Pero como no entran, como no entran...Pues no tienen ni idea de que la cosa SÓLO es a medias... De pronto y para mi sorpresa me encontré con un colegui del insti al que hacía mucho tiempo que no veía. "Véte al Centro Cívico, a lo mejor allí tienes sitio, porque en Bidebarrieta olvídate, allí se peta todo en cuanto abren". Y recordé que la señorita de la biblio txupi-guay-lerendi también me había dicho que todo se había llenado a los veinte minutos de abrir, bien prontito desde por la mañana. Así que me fui al Centro Cívico con la sonrisa de quien tiene una esperanza, plena de ilusión, aunque bueno, reconozcámoslo, un Centro Cívico NO ES TAN GUAY como la Biblio de la Dipu... Pero bueno, digamos que fui y me emocioné al borde de las lágrimas cuando vi el cartelito de WIFI (que casi me esmoño con él porque estaba nada más entrar). ¡Coño con el barrio!, pensé. Entonces le pregunté al amable muchacho que atendía. Pero oh decepción, me dijo que aquello no era para estudiar, era para leer... Miré más allá de las propias napias y acerté a vislumbrar un montón de mesas vacías. Y no muy lejos de donde yo estaba a dos abueletes con boina leyendo el periódico impreso en papel. A mi lado el cartelito de WIFI jodiendo (con perdón por lo de..."cartelito"). Bueno, no voy a seguir relatando, vayamos al grano. Al final tuve que irme al Polideportivo. Que hombre, nada que objetar porque al fin y al cabo...espacio sí que había, (es como imaginar que no haya espacio en San Mamés, pero allí no se estudia, se juega al fútbol y además yo quiero algo tan guay como la Biblio de la Dipu, porque también lo valemos, y no algo tan txungo, que además huele a cloro de piscinas y no hay ni libros, ni nada de nada que recuerde que es un sitio de estudio). Al final se puso a llover. Pensé en el Guggenheim, en la Biblio de la Dipu, en la Biblio de Deusto (que todavía no he visto, pero vive Dios que la intentaré ver), el puente de Bilbaotam llamando a Baskman, las torres del Isozaki, en todo eso que queda súper en las fotos digitales de los que vienen y luego se van. Esa arquitectura florero que nos dora la píldora electoral cada cuatro años y un orgullo bastante provinciano. Claro que alguno dirá que soy una exagerada y una rebotada. Pero digo yo que sería bueno resolver primero las COSAS NECESARIAS como el tener buenas infraestructuras: espacios de estudio, una Universidad pública que además de no caerse no esté en el monte y con una buena red de comunicaciones para acceder a ella más propia del mundo que nos venden en los folletos y no del Bilbao de los 70. También es importante ofrecer opciones reales a los de aquí y a los que vienen de visita, para que no se queden sólo algo más que un día, y para que vean algo más que Moyúa, y que no se vayan a todo correr a terminar el tour del cantábrico express de 24 horas porque en días normales todo se acaba para las 11.00, el metro incluído. Todo esto y un largo etcéeeetera que incluye los zurullos caninos, auténtica y genuina seña de identidad. Y no tanta arquitectura florero con que llenar marcos digitales de fotillos estupendas así, la próxima vez, a lo mejor la chica del mostrador me dice por lo menos, "buenos días" y, como en el anuncio aquel del Donuts, tras romperse el sortilegio de desastres encadenados, todos tenemos un día redondo...

18/12/08

Absolutely Divine

Absolutely divine. That is what she is. I have to confess it. No matter what I have posted here about the tv in the past. Finally, I have to confess the truth as I have known her through one of those contest I always said I hate. This story begins on a very busy final quarter day. While reviewing the newspapers of the morning on the internet I have noticed the small article about her. I have paid special attention to the tittle: "La murciana que cabreó a Prince" (it is quite difficult to me a good translation from "cabreó", but if you are interested on Linguistics you can try wordreference. com to know how it sounds...). With more than curiosity I went to the article, and after reading it I went directly to youtube. Yes, Prince should be really angry, because it is completely impossible to get there a version of his Purple Rain performed by Ruth Lorenzo in The X Factor (the British version of American Idol). Instead of the original video it sounds a popular song of ABBA. It was this fact, the prohibition from Prince, what made me feel so so curious, so I went to google video following the instructions of a youtube user. And bingo! There she was. Someone said she is the new "latina" Celine Dion. Well, I think we do not need a new Celine Dion as she is great and alive! It could be more interesting a new and female version of Freddy Mercury (Oh, how proud he could be). Her voice and her ability to change in her performances singing in a open range of styles that go from jazz to rock astonished me (From Purple Rain to Summertime or Angels). She is totally amazing! I have to confess it. I am a fan. Absolutely divine. That is what she is. My wish: let her sing in both Spanish and English!!!
For more information go to her website, there you can enjoy her performances in HD:
www.ruthlorenzo.es
Also, you can see more videos in google video, youtube and in The X factor official site, as well.

10/12/08

Atalaya-TNT

Corría el año noventa y algo... Ahora no recuerdo. Clase de Siglos de Oro, de eso sí que me acuerdo. Y de la lección: autos sacramentales. Era raro. Un tipo de teatro sugerente pero dificil de imaginar. Cuando lo leías recordaba a una gran construcción barroca, creo que nunca había tenido una impresión así sobre un texto, cualquier texto, novelístico, poético, dramático. Para mi trabajo final del curso me adentré en los mundos sacramentales, perdido mi libre albedrío entre el obrar y el no obrar, asombrada y fascinada por ese símbolismo trascendente de lo eucarístico. Desde su aparente rigidez esquemática algo me sedujo en estas obras, quizás su reflejo de una concepción del mundo y del universo difíciles de juzgar con nuestros ojos, en aquel contexto de las guerras de religión entre luteranos y católicos. Y aunque parezca increíble me parecieron terriblemente modernos. Quizás los planetas se pusieran de acuerdo y, justo todo unido en amoroso vínculo sucedió por casualidad, quién sabe, pero el caso es que en plena redacción del trabajo los de TNT vinieron a Bilbao con su "El Gran teatro del Mundo", que para más gracia, era uno de los tres autos que entraban en el corpus de mi trabajo. Fui, vi y me rendí. Entre la ópera china, la música renacentista y el texto calderoniano pude observar el cuidadoso trabajo que los de Atalaya-Teatro Nuevos Tiempos habían llevado a cabo para, en un ejercicio de performance, recuperar algo tan irrecuperable como el significado íntimo y profundo sin que nada pareciese sacado de contexto, sin que sonara artificial, desde un gran respeto a la lógica, la coherencia y, sobretodo, otorgándonos la oportunidad de ver un Calderón más acorde con su grandeza, plena de tributos a fuentes de muy diversa procedencia, y no tan plegado al esquematismo de Trento. Finalicé mi trabajo con la consciencia de que aquello sólo podía ser un comienzo. Ellos no lo saben. Pero ese día supe qué era lo que quería hacer en mi vida. Ellos me lo dieron. Gracias, Atalaya-TNT, y felicidades por el premio merecido.

24/11/08

Recuerde el alma dormida, avive el seso e despierte...

Poco a poco se acerca Diciembre. Un mes frío, pero delicado. En los días que siguen millones de almas iniciarán un proceso espiritual. La celebración del Adviento y la consiguiente llegada de la Navidad. La Navidad, además, es el comienzo de un nuevo ciclo. Con su celebración se abre la puerta del rito cristiano, cuya consumación tiene lugar en la Pascua. Minimizar la importancia grave del fenómeno religioso no parece muy sensato si se tiene en cuenta su dimensión histórica y cultural, su trascendencia e influencia directa o indirecta en la práctica totalidad de los seres humanos. Y así, hoy reflexiono sobre algunas características propias de la religión y trato de imaginar a un ser humano carente de ellas. Para ello me planteo cómo comenzar mi argumentación. Entre la pregunta y el relato, me decido por el cuento. Y además, tradicional. Vamos allá.
Hace mucho, mucho tiempo, más tiempo del que te puedas imaginar y menos del que te imaginas, en un lugar lejano, pero más cercano de lo que piensas, ocurrió un hecho insólito. Te lo voy a contar. Vivían las gentes de esta lejana región dedicadas a sus quehaceres, aunque nacían desde siempre con cierto grado de discordia entre sí. El rey y la reina miraban asombrados este fenómeno, que si bien no ensombrecía la buena marcha y disposición del reino, empañaba la posibilidad de una eterna prosperidad en un reino eternamente feliz. El rey, aficionado a encontrar causas y orígenes de cualquier cosa en probetas y astros, creyó hallar el motivo de la enemistad vecinal en un antiguo conjuro de raíces míticas. Y ni corto ni perezoso se decidió a combatir el temible maleficio, cual guerrero medieval. Sin embargo, tras meses y años de pruebas y experimentos en el sótano del palacio, llegó a la conclusión de que sus habilidades alquímicas eran tan torpes como sus audacias intelectuales. Y así, a golpe de cetro, declaró en su reino el olvido permanente y total, en beneficio de la armonía y la correcta conducta de sus ciudadanos. La reina lo miró escandalizada (cuentan las crónicas que pensó en pedir el divorcio, pese a la prontitud del período histórico en que se desarrolla nuestro cuento). Y así fue como una gran nube amnésica tiñó de un gris sucio el cielo del que ya todos comenzaban a llamar, fuera de sus fronteras, el Reino del Olvido. Al principio fueron pequeñas cosas. Y como todo provenía de un decreto reciente, la cosa no pareció ir mal. Los vecinos dejaron de pelear, mal que les pesara, y aunque tuvieran que aguantarse malamente las ganas de discutir lo hacían, so pena de ser castigados por la ley. Así, el monarca quedó complacido. Sin embargo, algo extraño sucedió, porque si bien los habitantes olvidaban intencionadamente, al poco tiempo, y dado su gran esfuerzo por cumplir el decreto, esto provocó que los recién nacidos comenzaran a mostrar síntomas de un olvido congénito de forma natural, con lo que no reconocían a sus propios padres nada más nacer, ni a sí mismos al mirarse en el espejo. Pronto se vio que al carecer de memoria sus capacidades intelectivas y cognoscitivas eran nulas. Eran individuos con cerebros vacíos, incapaces de aprender. Y todo se fue olvidando. Las rencillas, pero también al ser amado. Las perversiones, pero también las leyes. Al vecino se le olvidó, pero también al rey. El país entero cayó inicialmente en un caos global y pronto desapareció por completo, sumido en el más profundo de los silencios. Me pregunto qué sería de un cristiano que olvidase los diez mandamientos. Me pregunto qué ocurriría, en caso de que un 25 de diciembre, como en el cuento, nos levantáramos con el olvido en nuestras almas. Desaparecería la puerta del rito, la entrada al escenario religioso, ese componente no sólo espiritual, sino también cultural, y que llena gran parte de nuestras vidas. Si, como cristianos, olvidáramos, traicionaríamos mucho más que el mensaje que nos legó Jesucristo, pues mediante la reproducción y con-memoración de su última cena, en el rito de cada misa, lo recobramos a él, a pesar de la distancia en el tiempo y el espacio. Su olvido significaría una expulsión definitiva, no sólo de nuestro corazón, sino también de nuestra existencia y de nuestra realidad. Quedaríamos huérfanos del mito, pero también de una parte importante de nuestro ser: del legado de toda una cosmovisión forjada a lo largo de los siglos. Por tanto, concluyo que la memoria es importante. Recordar es importante. Porque el olvido nos deja desamparados y desnudos. Un conflicto, un desacuerdo, una discordancia pueden encontrar su resolución en la compasión y el perdón, (virtudes ambas muy caras a la religión cristiana) pero no en el olvido. El excesivo celo por decretar una suerte de damnatio memoriae, o condena de la memoria, podría hacer pensar a muchos en la posibilidad de que la culpa sea susceptible de enmascararse tras el disfraz de una mediación bienintencionada, y pone en duda la solidez democrática y tolerante de algunos discursos que se leen y escuchan con cierta regularidad. Finalmente, uno se pregunta por el significado exacto de la palabra “transición” y si la idiosincrasia de lo español ya no puede quedar definida y reafirmada más que por reconquistas, expulsiones, exilios. Si toda reconciliación debe pasar necesariamente, como en el cuento, por el silencio y el olvido.

08/11/08

Los pinceles de mi padre


Hoy quiero hablar un poco sobre mi padre. Sé que a él le va a dar un poco de vergüenza, pero bueno, aún así hoy quiero hablar de él. Y espero que no me corrija, en caso de que también añada algún dato poco preciso (ya sabes que nací contando cuentos).

Mi padre, que nació allá por los años treinta, justo antes de la guerra civil, sabe lo que es crecer sin padre y, casi, sin madre, porque de ella se tuvo que separar. A mi padre lo criaron unos tíos que no eran de Bilbao, ni de su pueblo en las Encartaciones. Como casi todos los niños de su época, mi padre dejó la escuela a eso de los doce o catorce años y comenzó a trabajar, tras haber aprendido las cuatro reglas. Primero en talleres y ya más tarde en Altos Hornos. Allí se pasó la vida, como soldador. Y así lo jubilaron un día, como soldador. Sin embargo, mi padre no sólo sabe empuñar el soplete, también sabe acariciar los lienzos con el pincel. No sabemos muy bien cómo ni por qué, pero el caso es que a mi padre le gustaba pintar. Cuando el trabajo por turnos en la fábrica se lo permitía, mi padre pintaba. A mí con siete años y una bronquitis casi permanente me gustaba verlo con todos aquellos tubos multicolores y el olor en la cocina del aguarrás. En ocasiones, alguno de aquellos cuadros le sirvió a mi madre como parche temporal a los agujeros de la economía doméstica y así, de pronto, aparecía una cazadora nueva para mi hermano, un vestido nuevo para mí, cosas de esas que tan rápidamente gastan los niños cuando crecen. También recuerdo algún que otro lloro cuando yo, ya acostumbrada a la imagen, veía cómo ésta ya se debía ir a las manos de su dueño, que por algo la había pagado, y el gesto resignado de mi padre admitiendo que si él hubiese sabido que le iba a quedar tan bien no se la hubiese ni ofrecido... Una vez jubilado, yo pensé que destinaría muchas horas a sus pinceles hasta que llegó la degeneración macular.

Un día mi padre dijo que veía un punto negro con uno de sus ojos. No voy a relatar todo el proceso de médicos, ni nuestro ánimo, ni su tristeza. Lo resumiré de otro modo: una tarde, lentamente y con la calma de quien ya se resignó, mi padre recogió sus pinceles, su maletín, sus botecitos, todo impolutamente sucio de pinturas tras 30 o 40 años y lo tiró a la basura.

Ahora quien tiene bronquitis a veces es él. Pero eso no le impidió aprender a nadar, en piscina descubierta, para evitar el cloro, que lo pone fatal. Cuando me fui de casa miró esa cosa cuadrada que era el ordenador y comenzó "a trastear", como dice mi madre. Y así una mañana nos vimos por skype. Con mucha paciencia siguió las pautas de sus hijos para aprender todo eso de internet.

Mi padre instaló programas, abrió cuentas de correo electrónico. Poco a poco también empezó a mirar las páginas del los museos del mundo con un solo ojo sano y una resolución de 600 x 800.

Más tarde le compramos una pantalla más grande y él ya consultaba periódicos y revistas de fútbol. Una navidad le regalamos una cámara digital. Pequeña. Con menús y botones pequeños que parecían escaparse de sus manos gruesas de soldador. Pero no se escapan y mi padre saca fotos (y muy buenas, por cierto).

Empezó a moverse más, con mi madre, a pesar de que como dice él "tiene la cadera y la rodilla izquierda bien jodidas". Y así le convencimos para abrir más cuentas, en flickr, y ahora un blog, venga, que sí, que verás qué guay. Y él hecho un lío. ¿A dónde hay que darle para hacer esto? ¿Y ahora qué hago?

Pero aprendió. Vaya si aprendió. La última sorpresa me la tenía preparada para hoy. Las navidades pasadas se me ocurrió enseñarle un programa básico de retoque fotográfico. No recuerdo cuál. Quizá fue el paint, o el de olympus que viene con la cámara, no sé. Lo pasamos bien haciendo garabatos, las pasadas navidades...

Después de eso, mi padre, a escondidas, hurgó "en otros programas". Y mira por dónde encontró el fireworks, una versión del año catapún que ni siquiera usé. Y hoy, mi padre me ha mandado sus primeros dibujos. Mi madre está encantada. Me dice que se entretiene mucho y que tiene buen pulso con el ratón...

26/10/08

2+2=5

Existen los milagros:
2+2=5
Olvidé la ecuación que lo demuestra en un acto de fe.

23/10/08

Aluminosis en la arquitectura universitaria (¿una broma?)

A través de Yahoo noticias accedí a una curiosidad publicada por El Confidencial. Y recordé mi primer día como universitaria. Un aula llena de yogures desnatados que entre medio perdidos y eufóricos nos estrechábamos las manos con timidez, en un esfuerzo por conocer a nuestros futuros compañeros de carrera. Entonces entró el profesor junto con dos becarios de quinto. Y los 150 nos sentamos. Yo estaba atrás, tan atrás que no oía. Pero el profesor explicó todo muy claramente a través de un micrófono. Era la clase de fonética. Lo recuerdo perfectamente como si fuera ayer. Y, claro, hacían falta ciertos materiales (que había que sumar a los ya adquiridos, a mi madre le iba a dar un infarto, entre programas que no eran baratos, libros y fotocopias, casi podía decirse que iba a dilapidar la fortuna familiar en un sólo cuatrimestre). Pero los materiales de fonética debían ser pedidos por encargo. Los becarios se distribuyeron por la clase. En una hoja se apuntaba el nombre del estudiante y se anotaba la cantidad de 200 pesetas para pagar el material. Fueron bastante rápidos. Para cuando llegó LA profesora, ya nos habían levantado una bonita cantidad de pasta a los 150 novatos de primer curso...

Algo así pensé cuando leí la noticia de El Confidencial. Pero parece que no. Que no se trata de una broma y que va en serio. Analizo lo que veo. El estriptis profesional de dos mujeres fenomenales en la primera clase de arquitectura del curso académico en una universidad española, para hacer entender a los futuros arquitectos que deben abrir sus mentes. De lo que veo deduzco, en primer lugar, que quienes idearon el evento entienden que los futuros arquitectos de la dicha universidad serán todos únicamente hombres y heterosexuales además. También pienso en que quizá confundan hasta cierto punto lo escandaloso con lo verdaderamente innovador. Madre del amor hermoso. ¿Pero a estas alturas nos parece creativo el exponer el cuerpo de una mujer ante un grupo de varones? Como diría la mía, mi madre, "eso es más viejo que el catarro", amén de carca, añadiría yo.

Sin embargo, este acto "original" y "progre" es menos inocente de lo que parece, pues en él subyace la peligrosa idea clásica de que los hombres heterosexuales son los únicos destinados al estudio (que es lo mismo que decir que ellos son los únicos capacitados para desempeñar un rol asociado al poder), mientras que la mujer sólo puede quedar en un plano subordinado al macho, por la condición de su género femenino. Peor me lo ponen si se esgrime el argumento de que se hizo pensando en atraer a mayor número de estudiantes a las aulas...

" O puta, o madre de familia" es ya todo un clásico revenido, por eso lo verdaderamente original, lo que sí hubiese roto con todo tipo de ideas preconcebidas, lo que sí supondría un acto rupturista que impulsara la "apertura de las mentes" de los estudiantes (y que ya, de paso, se podría haber gestionado como acto voluntario no remunerado, al servicio de la comunidad universitaria, lo que hubiese contribuido a reducir gastos), hubiese sido algo como, por ejemplo, un estriptis del rector frente a sus alumnos, acompañado por toda la directiva de la Universidad, metáfora mucho más oportuna ésta, por cierto, porque aludiría a la exposición pública de toda una institución, a su vez pública también, y cuyas gestiones deben ser lo más claro y transparente posible. Ya siendo más "open minded", en el colmo de los colmos, y abriéndonos hasta el último resquicio del hipotálamo y sus porosidades, se podría haber añadido el puntillo interactivo, también como metáfora referida al diálogo que siempre debe existir entre el pueblo y sus instituciones, mediante una performance de respuesta por parte del alumnado, que incluyese un calvo colectivo a estos señores, como claro feed-back a semejantes prácticas docentes. Vamos, será por falta de metáforas o de ingenio...

Esa imagen, un amoroso encuentro entre las altas jerarquías de la universidad, en pelota picada, y sus estudiantes mostrándoles el culo (hablando en román paladino), sí que nos haría pensar y reir, una buena combinación, en tiempos de crisis, especialmente para todo aquel que desee dedicarse a crear arquitecturas innovadoras, acorde con los tiempos, y no estructuras rancias y roídas que se desplomen camufladas bajo tanta pátina vanguardista.

Dejo aquí incrustado el vídeo y más abajo el link a El Confidencial, de donde extrajo la noticia Yahoo. Creo que, independientemente de quien lo haya organizado no deja de ser lo que es... Una novatada. Ahí va.


http://www.elconfidencial.com/cache/2008/10/17/videos_26_desnudos_abrir_mente.html

02/10/08

seriously: the beginning of the quarter

31/07/08

en ruta

01/06/08

Old friends

Time it was, and what a time it was, it was
A time of innocence, a time of confidences
Long ago, it must be, I have a photograph
Preserve your memories, they're all that's left you

Hoy no estuve en su boda. Hace años nos imaginé a todos juntos en un momento así. No disfruto especialmente de ciertas convenciones, pero esto era algo distinto. Ella y yo somos muy diferentes y ella quería una ceremonia tradicional, sobria pero elegante. No son los kilómetros lo que me hicieron estar ausente el día de su boda, sino otro tipo de distancia. La misma distancia que me separa de los recuerdos que se activan cuando repaso los álbumes de fotos. También en mis correos electrónicos crece poco a poco un hueco vacío. Para quien se marcha el rostro familiar de la cuadrilla o los compañeros comienza a transformarse en una dirección de email. Y lentamente las tareas cotidianas, la pereza, o los problemas de cada cual lo van distanciando a uno. Todavía no ha ocurrido pero va a ocurrir. Otros amigos se van tras compartir conmigo dos años de su vida. Uno va y viene, se cruza con miradas, con experiencias que le dejan huellas indelebles o vagas impresiones en el alma. A veces, la vida se vuelve como un agujero de gusano espacial. De pronto algo ocurre y llegan noticias buenas o malas, alegres o desalentadoras. No quiero escuchar
Old friends, prefiero pensar que la distancia es algo relativo que me acerca quién sabe a qué otros, a qué cadena que me devuelva al lugar de donde un día partí para dejar la cuadrilla, los compañeros, mis amigos. Algunos días busco señales que me indiquen la dirección correcta más allá del email.

03/05/08

penélope que teje y desteje

Existen temas polémicos, exposiciones en las que uno se la juega y en que se puede medir no sólo el propio grado de ignorancia, sino de humanidad. Abordar el dolor ajeno desde el discurso académico nos convierte a determinados individuos en sospechosos. No sé si es posible teorizar sobre la experiencia inmediata que otros nos comunican y quizás no debiera seguir escribiendo este post, a pesar de que lo deseo. En este mismo blog he escrito sobre varias cosas, pocas, la verdad, porque pocas, aunque férreas, son las obsesiones que me conmueven. Y sin duda el lenguaje es una de ellas. Porque el lenguaje nos conecta al mundo como un cordón umbilical. Nos conecta a la silla en que me siento y a la que nombro así: “silla”. Y nos conecta a los relatos que nuestros mayores atesoran y que son la materia de la que todos fuimos hechos. También nos vincula a todo tipo de experiencias felices y dolorosas. Conozco a un profesor de universidad que se autodenomina como “el traumatólogo” y no es precisamente un especialista del esqueleto. Él se dedica al estudio de esos dolores que dejaron en el alma y en el cuerpo las dictaduras en el Cono Sur. Yo pienso que quien estudia algo así, por fuerza debe llevar impresa en la voluntad al menos una mínima parte del juramento hipocrático. No hace demasiado escuché decir a una de esas personas doloridas que las palabras le servían como cura. Contar su historia le curaba. Pero a lo que yo quisiera llegar es a ese conjunto de palabras sanadoras que ya trascienden al propio individuo, que se vierten en la colectividad (a la que también sanan). Esas palabras que conforman un discurso y se expanden, se escuchan y, al ser escuchadas transforman, cambian, modifican, no dejan las cosas donde estaban. El problema estriba en cómo acercarnos a ese producto textual en nuestra era postmoderna y kitsch plena de tecnologías, interconexiones, hibridismos y soledad, desigualdades y comercio. Puede darse el caso de que uno de estos textos se publique, o que se convierta en película o cualquier otro producto que se inserte de manera automática en el circuito mercantil. Entonces ese texto adquiere otra dimensión al ser expuesto a innumerables individuos capaces de ejercer una crítica interpretativa mediada, como es inevitable, por su condición social, edad, religión, etc. El sujeto que nos habla en el texto ya no es exactamente el individuo real que lo proyectó, ni siquiera este individuo escapa a su nueva condición de personaje público, ahora que ya se conoce su obra. Poco a poco vamos descubriendo lo difícil que resulta definir algunos conceptos que quizá antes nunca estuvieron en crisis. Nos enmarañamos al hablar de la identidad, por ejemplo. Conceptos que antes no entrañaban ningún riesgo ahora se vuelven difusos, escarpados, laberínticos. Quizá nuestras herramientas metodológicas no sirvan ya. Quizás la cuidadosa afición por denominar y encasillar al individuo (y todo lo relativo a él) con aquella claridad absoluta que nos permitían la Filología y la Filosofía de antaño no sean ahora suficientes. Es difícil abordar un tema así cuando las verdades oficiales no siempre son verdades. Cuando la realidad depende del canal de televisión que más nos gusta ver al llegar a casa, tras una dura jornada laboral. Verdad y falsedad o ficción y realidad parecen conceptos menos seguros, menos estables desde los que partir hacia un análisis más o menos riguroso. Quizás muchas obras literarias contengan mayores verdades que mucha literatura pretendidamente real. ¿Es acaso mi experiencia internaútica (con sus búsquedas en google, con mis consultas de correos electrónicos, con mi lectura de revistas y periódicos, con mi intercambio de fotos, opiniones o archivos en los diferentes sitios web, con la proyección de mi persona en este blog) menos ficticia que mi experiencia lectora de una novela o un relato? Dependerá del relato y de la novela, pero también de mi experiencia lectora. Yo no soy especialista traumatóloga y temo estar enredándome ya (tan pronto) pero me atrevo a opinar que quizás debiéramos analizar algunos discursos desde otras ópticas, con otras herramientas. Trascender las categorías, los géneros, podría situarnos en un plano más acorde con los tiempos y nos capacitaría para entender de manera más generosa algunos discursos imprescindibles en la sociedad, pero que corren el riesgo de enquistarse en las asépticas elucubraciones del mundo académico. El dolor humano sufrido en las experiencias traumáticas de las guerras, dictaduras, pobreza, en el rechazo social, el silencio, no debería banalizarse hasta ese punto.

24/04/08

Mi chica favorita


Podría ser Audrey Hepburn, Scarlet Johanson, Rita Hayworth. Los periódicos y revistas la podrían apodar con nombres tan poco feministas como "el animal más bello del mundo". Su imagen podría plasmarse en miles de lugares que oscilaran entre la sofisticación y lo rutinario en forma de pósters o calendarios. Su voz podría inundar las pantallas del mundo y su mirada es digna de preludiar el perfume invisible de las mujeres más elegantes. Su talle hubiera desafiado (en ese momento en que todos los talles tienen cierta predisposición al descaro arrogante de sus caderas) las exigencias más estrictas. Sus piernas podrían enloquecer a todos los directores de cine. Pero ella no es una actriz famosa, no es un icono multitudinario ante el que las masas se rinden de pura abulia y costumbre a casi todo. Pues no. Y sin embargo, aquí está en mi memoria todos los días asociada a las hadas del bosque que surgen en los sueños, como mariposas al trasluz. Es sin duda la mujer más bella del mundo, la más generosa en bondades, y la más inteligente. Y no la tengo lejos, la verdad, ahora que lo pienso, está más cerca de lo que pueda parecer. Y es mi madre.

16/04/08

travesuras posmodernas y otras batallitas

08/04/08

El mensaje de Jo March en una botella

Es fácil y cómodo encararse con un espejo. Por lo general, la inquietud nunca asoma su cabeza en la superficie reflectante. Sin embargo, al punto en que nos observamos podemos distinguir ciertos ángulos muertos. Harían falta más espejos, enfrentados en multitud de posiciones para obtener la visión de esas zonas ocultas y sus perfiles, para lograr una cierta perspectiva. Podríamos inundar el espacio a nuestro alrededor de espejos, pero la verdad especular siempre será unívoca. Cualquier respuesta que pretendamos de él no dejará de ser una medida del mundo errónea, a no ser que nuestro espejo torne a ser mágico. Mirarse en el espejo y pretender verdades sin hallar fallas ni quebrantos podría compararse con la seguridad que siente aquel que nunca sale de su pueblo o del hogar, con padres y amigos que construyen el perfecto paraíso en el que todo queda a salvo. Sin embargo, es la existencia de un “otro” la que nos construye como individuos, la que nos coloca en nuestro lugar, es el riesgo comparativo el que nos dice quiénes somos verdaderamente. Para ello es necesario romper los espejos, abrir la puerta dorada y decir adiós a la fraterna sonrisa de los paisanos. El impacto puede ser brutal. Descubrir el mundo y saber que ni somos tan guapos ni tan listos como mamá y papá dicen que somos. Tomar la exacta medida de las cosas, no obstante, también puede reportar ciertas satisfacciones al abandonar el espacio privilegiado y de protección, como la de entremezclarse en la medianía de lo humano, en roce con otros seres, la fortuna de poder intercambiar experiencias con esos otros. La delicia de compartir diálogos y aprendizajes. Pero salir, como salía Don Quijote con Sancho, como salía Ulises para embarcarse en más viajes, además de implicar un destino al que dirigirse entraña también un acto subversivo. El que se va puede cuestionar lo que siempre estuvo a salvo, al volver. Los relatos de los que se fueron y volvieron adquieren entonces una cualidad nueva, a partir de la necesidad por contar lo que se vio, lo que se oyó y se vivió, capaz de transformar, por extensión, a los demás miembros de la comunidad. Quizás sea por este motivo que los gobiernos autoritarios siempre cierran sus fronteras con excusas más o menos variopintas. Hecho éste que, en el fondo, únicamente evidencia la endeble estructura en que, por lo general, suelen sostenerse a duras penas este tipo de regímenes mediante el engaño de un espejo reluciente, pero miserable que anula el derecho decisivo del viajar. Contra la falsa seguridad del pasivo reflejo sólo cabe el periplo para contar, para crecer uno mismo y enriquecer a otros, como proceso básico, incuestionable e imprescindible en el desarrollo formativo del alma, pero también del intelecto.

29/03/08

Cosas que nunca te dije (o reflexiones vacacionales con que pasar el tiempo)




26/03/08

Cosas para hacer en las mini-vacaciones: 5 días para la siguiente inmersión...


-Pasear descalza por el verde (y el no verde).
-Fugarme a Frisco.
-Pedir alojamiento en el MOMA.
-Ir al cine y pedir el paquete más grande de palomitas más un extra-grande de coca-cola.
-Tirarle alguna palomita al de delante.
-Comerme un helado.
-Pasar la aspiradora.
-Leer de verdad.
-Lavar las 150 bragas acumuladas o prescindir definitivamente de la ropa interior.
-Fumar un cigarrillo frente al mar.
-Tomar un café.
-Dar un uso razonable a los preservativos de la mesilla.
-Oler el aire.
-Recordar a los amigos que están lejos.
-Disfrutar de los amigos que están cerca.
-Tirar piedras a un estanque.
-No hablar.
-Mirar las caras de la gente (y las de sus perros).
-Ir a la piscina.
-Fundir todo el dinero que pueda.
-Escucharlo todo.
-Sacar fotografías de las puertas de los baños públicos para J.
-Ir a un concierto.
-Pensar el próximo movimiento en la partida de ajedrez con A.
-Llamar a mi madre.
-Cortarme el pelo.
-Tomarme una cerveza durante horas.
-Tomar el sol y la lluvia.
-Salir con M.
-Gritar y correr en bolas (¿por el campus?).
-Salir a bailar con C y K.
-Llorar con calma y bien a gusto.
-Dormir mucho.
-Leer String of lights y El guisante Verde. Ubicar a Nicole en algún punto del globo terráqueo.
-Dibujar garabatos.
-Escribir cosas que no digan nada.
-Perder el tiempo.
-No ponerme enferma.
-Reírme.
-Ver las estrellas desde el piso 9 de Sproul.
-Desconectar el teléfono.
-Desconectar el internet.
-Comer un trozo de tarta de chocolate y frutas del bosque.
-Practicar cómo decir NO con mucha elegancia, frente al espejo.
-Jugar una partida de cartas.
-Regar las violetas africanas.
-Poner agua a los pájaros.
-Tirarle un bellotazo a una ardilla impertinente.
-Espantar cuervos o marearlos.
-Disfrutar.

08/03/08

Crucigrama

23/02/08

las cosas que importan

 
Parece que no, pero hemos cambiado conforme el tiempo pasa. Uno se detiene a veces frente a objetos que le rescatan la memoria desperdigada entre tanta velocidad internáutica o simplemente suburbial. Y es entonces, al confrontar los recuerdos con lo presente cuando se muestran vívidas las diferencias que median entre nosotros y quienes nos precedieron. Todo este preámbulo para algo tan simple como decir que el otro día me acordé de mi abuela. Pero su recuerdo no es uno de esos que le asalta de improviso a uno porque a mi abuela la recuerdo con frecuencia y, sin saber muy por qué esa rememoración más o menos cíclica y cotidiana me confronta con lo actual y es ese acto el que me reconforta.

Si me atengo a las palabras de mi madre, independientemente de las oportunidades que tuviera o no (más bien pocas o ninguna), mi abuela prefirió el monte, al que se echó como una Marcela enamorada, al tiempo que su hermana de ojos azules sí aceptaba ir a la escuela. No me adentraré en detalles que no vienen al caso, pero sí matizaré que su vida fue dura, como la de tantas mujeres que enviudaran con hijos pequeños en la zona de las Encartaciones (en cualquier zona), "cuando la guerra". Malos tiempos en que la Historia nos maltrata y parecería una trivialización insultante de la realidad poder pensar siquiera en literaturas... 
 
Pero pasemos una hoja temporal de muchos años, los suficientes como para que quien narra viniese al mundo. Y como para que aconteciese un milagro cotidiano, un sencillo gesto anecdótico con que el rumbo de una persona queda inscrito. 
 
Con cuatro años la aquí escribiente había sido escolarizada en el parvulario y, debo decir, que pese a los juegos y las películas, así como la nueva estrategia educativa en la nueva España democrática, a mí todo aquello del colegio, francamente, me parecía un rollo soberano (a excepción, por supuesto, del recreo, invento perversamente adulto para recordarnos la distinción entre el ocio y la disciplina). También yo pensaba en el monte, y en eludir cuentas y letras inútiles. 
 
Sin embargo, a los siete años, con una rapidez lectora simplemente modesta y una capacidad de comprensión del texto, también modesta, la magia obró frente al televisor y con mi abuela en su butaca azul cubierta con una suerte de tapete de lana que mi hacendosa prima tejiera. 
Recuerdo exactamente el momento en que aquella tarde, tras la escuela, y tras una de aquellas interrupciones con que los aconteceres políticos nos destrozaban los discurrires argumentales de casi cualquier programa o película, la pantalla quedó monocroma, tan sólo salpicada por una cantidad de caracteres que hoy soy incapaz de precisar en número y que anunciaban algo importante. Sin pensarlo, sin advertirlo, me giré a mi abuela y le dije: "¿Has visto abuela?". Su respuesta fue tan contundente que ya nunca recordé el mensaje. “No”, me dijo. “No comprendo lo que dice, Moni, yo no sé leer.” Mi asombro no tenía límites. Todavía hoy me sobrecoge el poder extraño y maravilloso que entraña eso: saber leer y poder escribir.

18/02/08

El arte de conmover a las piedras


Un día, hace ya tiempo, me encontré para mi sorpresa agitando palabras dentro de una probeta. Nunca antes hubiera imaginado que tal cosa fuese posible. Aquel semestre largo, interminable diría yo, me lo pasé descubriendo la relación individual de los fonemas con sus fonemas adyacentes, la función de la palabra en cada segmento y su sentido de verdad o falsedad. Para cuando llegué al análisis del discurso me invadía una deprimente nostalgia, sólo comparable a la de los maliciosos fumadores burócratas de traje gris que retratara Michel Ende en su libro Momo. Ahora me dedicaba al ejercicio único e irrepetible de procesar los textos en una operación de reducción al absurdo para llegar a un resultado satisfactorio, lógico. Que nadie se equivoque. Esto que aquí escribo sólo sirve para resaltar la decisiva importancia que la Lingüística encierra como disciplina académica. Lo que ocurre es que algunas cosas no se ciñen a la semántica simple de “verdad”/ “falsedad”. Si todo fuese tan sencillo como posicionarse a uno de los lados de la fuerza (me refiero a la de George Lucas, por supuesto), el mundo carecería de la complejidad y la diversidad que lo hacen único y maravilloso. Sé que mi opinión es un tanto poética, que no se ciñe a lo riguroso (ni siquiera apelo a la Pragmática), que no puede competir con el discurso académico o con aquellos otros tan melosos de retórica ciceroniana, tan propensos a la compunctio cordis de tan bien prefabricados (y que lo mismo sirven hoy para la propaganda electoral que para la publicidad de un refresco). Y aún así, no puedo evitar el presentimiento de que tanto análisis festivo es un tanto reduccionista e interesado. A veces, lo llega a ser tan claramente y precisamente reduccionista que de pura tautología deja de ser científico, académico y riguroso. Es entonces, supongo, cuando los autoritarismos, los racismos, las intolerancias o hasta los miedos a la diversidad cultural se amparan en discursos pseudocientíficos que no son sino retórica hueca dispuesta a sostener todo un engranaje de moda o, simplemente conveniente, en una etapa histórica determinada. El lenguaje también es hijo del tiempo y, como el pensamiento, está sujeto a la levedad de lo circunstancial. Lo que hoy sienta cátedra, al día siguiente se convierte en mofa que a nadie le interesa recordar. Así es nuestro mundo de efímero. Acabé mi semestre de laboratorio con la sensación de que la poesía, con todas sus artimañas, esa mala mujer de la que jamás me fié ni en la que nunca confiaré, siempre será más acertada y exacta. Es la poesía la que en el laboratorio provoca reacciones inesperadas en las palabras, comportamientos de ecuaciones y sistemas inestables, la que es capaz de corporeizar virtualmente el amor, el dolor, la relatividad de lo verdadero y lo falso, la esencia humana. Es la que puede hablar desde su insondable artilugio y dar en el blanco, la que reúne y dispersa discursos anexos o antagónicos. La única capaz de dar cuenta del estado de la cuestión fielmente cuando todo discurso bien formulado y asesorado se cae de pura pretensión alquímica maltrecha. La que da voz a los que siempre permanecen en silencio, siempre al margen.

14/02/08

Barbacoa en el día de San Valentín

A mí lo que realmente me importa es la Barbacoa.
A estas alturas puede verse claramente que las costillas asadas y las salchichas hasta casan bien con la morcillita, el buen talo y los pimientitos.
Quienes no tenemos acceso ninguno a la cocina debemos contentarnos con mirar, mientras los camareros de los diferentes grupos culinarios nos venden un menú u otro. El único que lo tiene claro es el vegetariano, que se abstiene, aún a sabiendas de que todo lo que consume es probablemente transgénico. Algunos notan la falta de un chuletón, pero ya se perfilan sus humos desde el jardín y con suerte quizá nos pregunten al menos si lo queremos poco, medio o muy hecho. Y sin embargo, pese a saber lo que se cuece, el resultado es siempre impredecible para el comensal. Algunos lo anhelan con ansia y entusiasmo, otros se moderan. Yo sólo observo y pienso que dependemos demasiado de la voluntad de nuestros estómagos. Que la barbacoa es realmente lo que importa, el lugar donde se decidirá verdaderamente quiénes somos y adónde vamos los que con ojos expectantes y la servilleta en las rodillas esperamos para comer lo que nos den, sin ruido, con la mansedumbre de quien ya se conoce el menú, de tan tradicional.

26/01/08

YO (también) ACUSO

Señor: ¿Me permites que, agradecida por la bondad con que la vida, a veces, me dispensa, me preocupe de tu gloria y te diga que tu estrella, tan feliz hasta hace bien poco, está amenazada por la más vergonzosa e imborrable mancha? Quiero decir, si no la verdad, una parte de ella. Y lo hago porque lo creo mi deber pues no quiero ser cómplice. Todas las noches me desvelaría el espectro de los inocentes que expían a lo lejos cruelmente torturados crímenes que jamás han cometido. Por eso me dirijo a ti gritando la verdad (o una parte de ella) con toda la fuerza de mi rebelión de mujer que quiere ser honrada. ¿Y a quién denunciar las infamias de esa turba malhechora de verdaderos culpables sino al primer amo de su casa?

Una maldición nefasta se ha extendido por todos los campos y ciudades de tu tierra y si bien los síntomas son varios y dispares el mal es tan sólo uno. Aquellos que lucharon por una tierra mejor, en el pasado, nunca fijaron su mirada en objetivos tan confusos como los que hoy se pretenden logros bien merecidos. Tienes que saber que si un día la libertad y el progreso se asociaron a determinados nombres o tecnologías hoy debes despertar de esa modorra confusa.

La enfermedad de la que hablo, señor, se llama bulimia. Y se extiende desde ese aparato electrónico que por lo general no despierta sospecha alguna, instalado cómodamente frente al sillón y que sin mando a distancia alguno te controla.

Señor: mirar no es gratis. Piensa que aunque no extiendas un euro cada vez que enciendes ese televisor siempre hay alguien que se enriquece a tu costa.

Tú pagas devorando diez veces al día el mismo anuncio publicitario que te lleva a desear la posesión de un objeto físico prometedor, muchas veces innecesario y que lo obtienes (esta vez sí, previo pago monetario explícito), con gesto absurdo e inútil, como para detener ese acoso de imágenes repetidas, gestoras de un pensamiento cíclico y obsesivo. Como si la obsesión y el ansia fueran a desaparecer con la compra. Una obsesión y un ansia que regresarán encarnados en otro objeto nuevo más prometedor aún.

Tú pagas imitando las expresiones soeces de los actores que no creen ser actores, y de los que ejercen como tal, que expresan opiniones pueriles amén de tontas, en tertulias apalabradas y diseñadas como los decorados de cualquier teatro o film.

Pagas haciendo de su conducta tu conducta, siguiendo la miserable estela de lo que se consume, se vomita y se olvida.

Pagas cuando la bulimia televisiva se extiende a un ocio que no lo es, a una vida de libertades que no lo son.

Señor: no te asombres ante los costosos e inadecuados caprichos infantiles (ipods, teléfonos móviles, coches)que tus hijos te demandan. No te asombres de que tus hijos beban los fines de semana hasta caer redondos sobre su propio vómito. No te escandalices de que se droguen. Ellos sólo reproducen lo que un día asimilaron: aburrimiento y repetición. No te asombres de que agredan a otros y lo cuelguen en internet. Ellos sólo reproducen lo que ven: el todo vale como sinónimo de libertad de expresión ilimitada (la libertad de expresión debería ser, entonces, otra cosa). No te escandalices cuando los menores abusen de sus derechos fundamentales. Además de absorver información, los jóvenes sí aprenden (contrariamente a lo que muchos creen), aunque su juventud los pueda convertir en potenciales víctimas confusas de argumentos simples, pero meticulosamente elaborados.

La televisión genera deseo, promete el placer de la posesión de un objeto que en realidad nunca se verá saciado. Por lo tanto, señor, piensa en esto cuando la enciendes.

Tú, que quieres que tu hijo no se adentre con brusquedad en la edad adulta, con la vida ya acabada. Tú, que regentas los destinos en una escuela. Tú, que pretendes gobernar un país. Tú, que cuidas las almas de quienes fielmente te siguen. Tú, que diriges una empresa de comunicación y que bien vives gracias a la mirada de quien enciende un plano y reluciente televisor. Tú, que debes pensar en el mercado, pero también en cada uno de los individuos anónimos que lo conforman.

Que ninguna patria puede amarse o defenderse sin ser un ciudadano responsable primero. Y cualquier discurso se anula si los hechos no lo sustentan.

Es un crimen degenerar tanto una sociedad, llenarla de dolor, de violencia y demagogia por la miserable moneda: que la verdad se nos revele tan clara por sí sola cuando ya tantos problemas no tienen remedio.

Hasta hoy muchas cosas no quedan claras, ni cada cual en el sitio que le corresponde en cuanto a responsabilidad, a un lado los culpables, que no quieren luz, al otro los que exigimos justicia y que damos nuestras palabras para que la luz se haga.

Cuanto más duramente se oprime la verdad, más fuerza toma y triste es ya ver cómo se desborda incontenible el más escandaloso de los desastres.

Por tanto, entre todas estas cosas, señor, YO ACUSO:

A quienes contradicen la propia definición de tertulia, que se basa en el diálogo, es decir, respeto.
A los tomates que con frecuencia se salen de la ensalada.
A las demasiadas ensaladas y fritangas televisivas que con que se nos aburre y amodorra, que se pretenden paradigma de la diversión y el entretenimiento.
A quienes confunden libertad con aborregamiento y que pretenden el instrumento de control televisivo como un aparato tecnológico progresista y evolutivo.
Al acoso publicitario.
A la exhibición bochornosa y desagradable.
A quienes implantan conductas perniciosas y enfermizas por el sólo beneficio económico, a través de la televisión.
A quien se oculta tras la pantalla del televisor de la responsabilidad que implica el impacto televisivo en las vidas ajenas.
A quien contribuye vergonzosamente al declive progresivo y acelerado de un país a través del televisor.
Y perdona mi vocabulario, señor, pero ante todo
YO ACUSO a las
pollas sin conciencia con las que, de seguro, nunca habrá paraíso.

26/12/07

El murmullo del agua


Nada existe si no es nombrado. De nosotros emergen las palabras que nos muestran las cosas y las cosas las aprehendemos mediante las palabras. El barro divino del que fuimos hechos no contiene sino la divina materia de lo virtual, esa multitud de discursos que nos conforman y determinan. Quien menosprecia la importancia del lenguaje yerra miserablemente, ignora su propia esencia y se pierde. Existen discursos más o menos premeditados, más menos elaborados, pero ninguno de ellos promete inocencia, pues modelamos y categorizamos nuestra circunstancia mediante palabras.

La elaboración consciente de un discurso puede entrañar más esfuerzo que muchas empresas trabajosas, sobre todo cuando la función a la que se dirige parte de una concepción más o menos universal que desea imponerse a todo discurso contestatario. Es así como se yerguen altivos los monumentos grandiosos y los pantanos cuya metáfora trasciende a la mera obra, al ocultar en su interior los cadáveres que los construyeron en condiciones de esclavitud, ahora más o menos desdibujadas mediante dudosos ejercicios históricos o hilvanes zurcidos con mayor o menor acierto, pero no por ello menos evidentes.

Porque como si de un relato gótico se tratase el fondo transparente del pantano, forzosamente apaciguado y contenido, se revela como ese discurso dominante que oculta los nichos de un discurso acallado con brutalidad. Un silencio que la naturaleza libera cuando con cada estío las aguas en su retroceso exhiben la macabra sintaxis de que se hicieron todas las cosas durante los años en que cualquier ejercicio dialéctico no fue tolerado. Ahora, la naturaleza y el tiempo exigen un diálogo con la Historia que pueda colocar las palabras en su lugar preciso y despojarlas de cualquier ambigüedad delirante con la que puedan perder su significado. Cerrar los ojos a la oscura noche de nuestros tiempos no sólo perpetúa una vergüenza, sino ese aterrador monólogo que como una mancha de aceite flota impertérrito en las aguas de cualquier pantano maldito.

09/12/07

Acción de gracias

31/10/07

Bilbao en el The New York Times


Para leer el artículo original publicado el 23 de septiembre en el periódico The New York Times, pincha aquí: Bilbao, 10 Years Later

Amo a Bilbao. La amo como quien ama no por primera vez, sino como quien ya amó un centenar, harta de experiencia y ducha en romances de todo tipo, virginales y trágicos, melosos y pueriles, obscenos e incautos, perros y condenadamente amargos. Amo como quien se dice marinero de tierra adentro acodado en una taberna, incapaz de olvidar. Quien ama así sabe a lo que se atiene, más o menos.

A Bilbao no le agradan los amantes dóciles que la atisban con miradas de línea recta, que la interpretan cabalmente, literalmente. Bilbao es una ciudad que sale como arrancada de las entrañas de la tierra; siempre fue dos cosas: unos infiernos hondos en la niebla, según Blas de Otero, y devocionarios. Más devocionarios. Libros de misa. Tules. Velos. Velas. También según el propio Blas.

La historia de Bilbao y su peculiar carácter sólo pueden entenderse a través de su pasado obrero y burgués. A través de la cotidiana convivencia de los bilbainos de raigambre y aquellos que siempre vienen de fuera. Y sólo puede vislumbrarse al comprender la rutina persistente y húmeda con que la fe alcanza tanto a piadosos como a revolucionarios. Por eso los lavados de cara, la sustitución de las moles industriales por pisos de lujo o por recordatorios naïf de un pasado que ahora se mira con el barniz de lo mítico, a Bilbao le son indiferentes (llámese chimenea de Etxebarria, Palacio Euskalduna o grúa elevada a la categoría de pieza artística. Por cierto, a ver qué niño es capaz de confrontar su mirada con la que guarda la narradora aquí presente de sus años más tiernos, al mirar ambos esa chimenea, ese Palacio o esa grúa, espacios carentes ya de su propio significado, trasmutados a un estado bien diferente al relacionarlos con el puro goce estético y la rememoración de un pasado histórico, ya desconocido y definitivamente perdido para las presentes generaciones). Y a Bilbao le son indiferentes porque a fin de cuentas los edificios tan sólo son materia efímera y Bilbao es otra cosa, y es ese otro Bilbao el que el articulista del The New York Times no ha sabido interpretar, aunque sí retratar.

Yo echo de menos el Bilbao de Altos Hornos, de los edificios con moho y las esquinas mugrientas. Hecho de menos el camino serpenteante de los obreros, a las seis de la mañana con la bolsita del bocadillo y una pieza de fruta, camino de la fábrica; a las once de la noche, el camino recto a casa, con la sombra preludiando esa alquimia castiza y etílica de sudor y txikito barato. La nostalgia me sobreviene al recordar los días lluviosos y grises, ahora desde el Guggenheim, más predefinidamente coloridos, hasta tal punto sucumbimos al diseño y al estilo.

Y sin embargo, pese a todo, parece que Bilbao mantiene intacto un noséqué muy suyo. Pues efectivamente, pretendemos un cosmopolitismo del que carecemos, nos erigimos en vanguardia del mundo, pero hacemos de los zurullos caninos en nuestras aceras parte integrante e integrada de nuestra ciudad. Y lo mismo ocurre con la orina, la cerveza y las vomitonas del fin de semana.

Los bilbainos amamos nuestra ciudad, y la aborrecemos, y eso sí que es algo histórico amén de mítico. Lo hacemos a partes iguales y con la misma fuerza con que los txikiteros del pasado, (pues son ya especie en vías de extinción) cantaban en la taberna, con la devoción con la que siempre gritó el socio del Athletic y con la mala hostia con que los viejos siempre escupieron nuestras calles, podridos los pulmones de tabaco y polución. Siempre abundó esa especie de trasnochador noctámbulo, acunado por el vino y hoy también consumidor de porros. Quizás porque Bilbao siempre fue y es un lugar del que huir y al que siempre se anhela regresar. Esa mala mujer, aquel mal trago que no se olvida...

La precisa y rápida radiografía del periodista estadounidense carece, sin duda, de ciertas referencias, pese a su acierto inmediato. Es esta inmediatez la que me provoca un pudor que me sobreviene cuando pienso en los ojos del mundo detenidos en mi Bochito, que ha quedado gracias al artículo de The New York Times casi, como quien diría, en pelotas. Y si bien el autor pretendió una crítica negativa a través del dardo en el emblema del actual Bilbao, el efecto de dicha crítica se diluye a ojos de bilbaino. No por tradicional orgullo, que el orgullo de nuestras gentes también hay que entenderlo, cosa nada fácil, sino porque nos descubre la verdad, al verla a través de la perspectiva del foráneo.

En definitiva, así como en el cuento del traje del emperador la inocente interpretación literal, que de la realidad hace un niño, nos descubre la desnudez imperial, redescubrimos y recuperamos nosotros a través de este artículo, para fortuna de nostálgicos, ese Bilbao de veras y de siempre, el que nos sobrevive y al que en vano creemos trascender.

27/10/07

el consultorio de monikita nipone



Desde Sevilla nos escribe Sole en los siguientes terminos :

Estimada doña Monikita Nipone:

Es la primera vez que acudo a su consultorio para solicitar ayuda. Soy una mujer de 64 años felizmente casada. Aunque mi marido y yo vivimos con desahogo lo cierto es que nos acucia el temor por lo que pudiera acontecer en el futuro a nuestros 5 nietitos, de escasa edad. Es el cambio climático una amenaza para las generaciones venideras ?



Mi querida Sole:

Existen dos opiniones generales que se deben tener en consideración al pensar en los asuntos ecologistas. La más llamativa es contraria a la interpretación del cambio climático como preocupación que deba considerarse de primer orden. Quienes asumen esta opción se apoyan en datos empíricos que responden, fundamentalmente, a la observación del cielo y a esperar lo que venga. Por otra parte, las fuentes de investigación se orientan principalmente hacia la tercera opinión dada por algún pariente o familiar con comentarios, probablemente enunciados en el ámbito de una reunión de índole festiva y con un ambiente relajado y privado. Si bien esta opción es tranquilizadora y muy castiza, a la par que mesetaria, elude o desconoce datos importantes que deben tenerse en cuenta a la hora de emitir juicios que pudieran ser recogidos por una audiencia más o menos numerosa.

No sólo es de sobra conocido que Noruega, país escandinavo que otorga el popular premio Nobel de la Paz ( que este año del señor 2007 recayó en el Panel Intergubernamental del Cambio Climático o IPCC), cuya independencia de Suecia se realizó a principios del siglo XX, poseedor de yacimientos petrolíferos en el Mar del Norte, cuna de escritores, pintores, músicos, leyendas. Asimismo, productor y consumidor de energías hidrológicas casi a un nivel del 100% en su territorio, y cuyo tránsito histórico destaca por la sobriedad y acierto en sus tomas de decisión (sobre todo en lo que concierne a política sobre la natura), ha iniciado ya la construcción de un almacén de extraordinarias dimensiones para albergar todo tipo de semillas y sobrevivir a una posible anegación de sus terrenos debido a la crecida del nivel del mar. Los noruegos, como todo el mundo sabe, no suelen por lo general hacer declaraciones ruidosas o coloridamente llamativas, por el contrario, suelen tender a la reflexión y al pensamiento juiciosos, amén de que sus ciudadanos profesen un extraordinario culto por lo natural, algo arraigado en estas civilizaciones norteñas, cercanas al polo.

Sin embargo, los
tertulianos vetustenses pueden desconocer, debido a una tendencia histórica a centrarse en la realidad mesetaria, la realidad exterior o internacional. Sin embargo, no hay duda de que el apasionado momento, fruto al menos de un afán por remarcar el carácter
frente al del otro (llámese extranjero) que, aunque premiado o reconocido, es siempre ajeno a las vicisitudes peninsulares, cegó la clarividencia y la sabiduría de algún
tertuliano vetustense al emitir su opinión y con la que demuestra desconocer el importante hecho de que España ha importado, por primera vez en su historia, cereales de países del centro de Europa (Hungría) no hace demasiado tiempo, circunstancia ésta motivada por una sequía pertinaz devenida en mal endémico.

Así también los rebrotes de enfermedades que se creían bajo control, debido a las altas temperaturas constituyen desafíos no solo para un planeta recalentado, sino también para la siempre tan aislada península. Más allá de los titulares en prensa que destacan las zonas destruidas por huracanes, tormentas, pedrisco, inundaciones, incendios forestales, el cambio climático es un problema que cualquier
tertuliano vetustense, con aspiraciones a presidir un país, debe conocer y por el que debiera sentir el respeto que impone la necesidad de atajar los posibles desastres sociales y económicos que de ello pudieran derivarse. Eso sería no confundir el tocino con la ecología, significaría un rotundo rechazo al siempre temido eterno retorno histórico (en la memoria quedan las gestiones poco adecuadas de los desastres naturales acaecidos entre nuestros paisanos que aún hoy pronuncian la palabra “prestigio” con los dientes medio apretados). Como aspecto último creo que, mi querida Sole, a pesar de lo duro que resulte hacerse cargo de las circunstancias, es obligado desoír las batallas de los abuelos cebolleta, propensos a acunarnos para dormir plácidamente con el mismo sueño que tanto asustara a Machado. Y habría que meditar profundamente no sólo sobre la falta de conocimiento, sino también sobre la ausencia de ingenio para saber comportarse acorde con la tendencia generalizada, pues la política es como el mundo vaporoso de la moda: hay que sintonizar para estar.

Efectivamente, Sole, el cambio climático es una amenaza para las generaciones futuras, es por ello que hay que hay que aunar esfuerzos para resolverlo o sufrirlo, y hay que medir con exactitud la capacidad de las personas que se harán cargo de la gestión de nuestro futuro en tan adversas condiciones.

26/06/07

yo para ser feliz quiero... ser como Naomi


La verdad. Yo siempre fui muy bajita. Demasiado bajita, en realidad. A eso habría que unirle el hecho de que mi nariz es excesivamente, cómo lo diría yo...espatarrancada, vamos, muy ancha. Si echo mano de la memoria, recuerdo que durante un tiempo me obsesionó la forma de mis muslos: demasiado redonda. Miro las piernas de Naomi Campbell y no son así. Los míos son redonditos, y muy anchos. Se ve claramente que hay diferencia entre la rodilla y mis muslos. Además, están blanditos y al moverme se balancean un poco, es muy leve, ya sé, pero si te fijas muy bien los verás bailotear. Mi madre dice que Naomi es muy alta, que no come y que se mata a hacer ejercicio con entrenadores personales que cobran un pastón. Ya. Bueno. Y qué. El problema no es Naomi sino yo. La otra cosa de mi cuerpo que no me gusta es la barriga. Yo no sé por qué, pero cuando como, bueno, me sale un barrigón tremendo. Es un problema, eso y los michelines que marca el sujetador, porque me encantan las camisetas de licra bien ajustada y, claro, así no se ven más que morcillas. Pero ahora estoy encantada. Por primera vez, tengo esperanzas de tener un cuerpo 10. Y el programa de la tele me ha convencido. Sé que hay gente que no está de acuerdo (entre ellos el defensor del pueblo, que ha pedido su retirada), pero los médicos especialistas han declarado que todo está normal y que los médicos que salen son maravillosos y muy buenos. Así que, tras pedir un préstamo de 60 años para pagar mi pisito de 15 metros cuadrados (pero muy mono), voy a pedir otro para hacer lo que en su día hizo la Cher o el Michael Jackson o la Pamela Anderson. Creo que no seré la única en animarme, a tenor de lo que muestran los medidores de audiencia. A lo mejor por eso los médicos que lo avalan están tan seguros y muy contentos. De hecho, ellos también deberían operarse así todos seremos tan guapos, tan perfectos y, sobre todo, tan felices y tan idiotas.

10/06/07

Statu quo




Por rutina perdí amigos. Por la rutina mi media naranja hizo las maletas y me dejó colgada. El Imperio Romano se cayó de pura monotonía. La rutina siempre me ofrece un fin de semana y otro que se repiten desfacellidos, cansados, con el tiempo que va cerrando sus puertas una a una con promesas sospechosas: la comodidad de lo ya conocido, la ausencia de lo arriesgado, la plácida pereza que nos conduce a trillar por el mismo camino. Romper la rutina es siempre per se un punto de inflexión. Exige un rebelarse contra uno mismo, audacia, inteligencia, valor. Exige inventar, exige pensar, exige un arriesgarse ante lo nuevo, amor, generosidad. Y exige un compromiso. Y es que la rutina televisiva sólo puede conducirnos a la paz del sillón, a la seguridad de lo malo conocido, a la obesidad de quien engulle bulímicamente una cultura y un pensamiento precocinado y calentado apresuradamente en el microondas. Hay muchas cosas que un ser humano puede hacer a lo largo de su vida, unas más gloriosas que otras, más altruistas o voraces, más conformistas o rebeldes; todas ellas quedarán como el aceite sobre el agua, como un barniz reseco, si no se acomete la empresa fundamental: romper con el hastío, esa Calipso astuta, fiel y melosa que nos impide desperezarnos, levantarnos, mirar por la ventana y salir fuera.

18/02/07

La misma lluvia

Hace algo así como veinte años que tropezamos al doblar una esquina lúgubre de espacio estrecho y paredes húmedas. Y aunque el tiempo haya pasado, fíjate que esa encrucijada de destinos la tengo marcada con una crucecita en el calendario de mis primaveras. Que entre lunas y soles te encuentre de pascuas a ramos parece un milagro que irrumpe en mi rutina como los truenos que anuncian la misma lluvia, el mismo tiempo. El regreso a casa me exige la confrontación con mi alma en el fondo de la maleta y la resignación de unos ojos, que me saludan desde el fondo de un espejo veinte años cansado. Recolocar cada cosa en su lugar preciso obliga a emprender un acto heroico de memoria que casi siempre termina en esa misma esquina, marcadita con la cruz. Tú no te puedes morir. Eso sólo se le permite a los seres vivos. Lo sé porque lo aprendí de bien niña, cuando aún no conocía las bifurcaciones que se encuentran y se separan en las esquinas. Y porque tú no te puedes morir la lógica del tiempo transcurre en tus ojos de manera inversa a la mía. Siempre soñé vaticinios que lo anunciaban en el viento, pero nunca hasta hoy se produjo la sorpresa de encontrarte esta vez tú más joven y yo tan vieja.

08/12/06

El hueco que eres (I)

Hablemos con propiedad. Para decir algo no sólo hay que saber decirlo, hay que tener una sustancia. Y hablemos con sinceridad. A estas alturas ya no le quedaba sino un aliento carrasposo que se disolvía en la oscuridad de cualquier taberna. Hablar de sí mismo en primera, en tercera persona. Esconderse tras los estilos para no contarse, para que no lo cuenten, para que la materia prima deje de ser historia y se vuelva vida. Como si cada palabra fuese un callejón posible en una inmensa ciudad discursiva, cada letra un hogar, cada coma un tropezón en la acera, cada punto y aparte, un cambio de rumbo, una decisión mal tomada en su momento que deja paso a otra más prometedora.

Para decir algo hay que tener el corazón estrujado entre las manos y extraer de él la tinta más indeleble. Pero hablemos en serio: la cuerda se le había acabado en el vaso mutilado por el lavavajillas de algún tugurio de cuarta categoría. Quizás en algún tiempo el vaso brillara, quizás el suelo del bar no fuese tan pegajoso entonces. Pero quien se acuerda. Los nuevos clientes carecen de memoria. Depositan los recuerdos en el hueco dejado en una sombra de ojos, en el pinchazo del sobrecillo chillón de un preservativo, en la banda arrugada del bonometro, salpicada de texturas harinosas.

Hablar desde el despojo. Desde un ceda el paso. Hablar para querer decir solamente “quedarse” o “volver a casa”. Quedarse para sentirse inadecuadamente integrado en el mobiliario mohoso. Volver a casa para recuperar el ser, que no es sino prolongación de una sempiterna inadecuación. Con ese espejo de la entrada que, maldita sea, siempre me recuerda quién soy. Como un reloj cristalino que a golpe de reflexión te indica cada latido perdido en el tiempo. Como una maldición mitificada que te arrojara de continuo al mismísimo infierno. El vaso envejecido que soy no es una salida. Es la constatación de una dicotomía irresoluble y absurda, una tautología miserable, que de tan pobre no posee sino la desnuda apariencia de un viejo malherido abandonado a la mala suerte de la barra de un bar.


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15/08/06

Los ausentes


Posted by PicasaCuando partí supe que este viaje no tendría retorno. Que no importaba que el billete contuviera la vuelta porque algunos viajes no admiten regreso. Por muchas veces que vuelva ya casi me he acostumbrado a la acumulación exagerada de fotografías y breves historias en el bolsillo, que reparto con la misma alegría que ese tío lejano al que esperamos cíclicamente al llegar la Navidad porque nos trae las golosinas y exotismos de lugares que no conocemos. La infancia es la única que admite la ruptura del compás monótono, dispuesta a lamer la herida del desarraigo en ese tío que camina ligeramente encorvado y acostumbrado a los pasos sobre terreno incierto. Su tristeza sólo se la reconoce aquel que observa la sombra lánguida y escueta que se le va derramando por las baldosas, y si el que mira atina bien, puede apreciar todo lo que se va perdiendo en forma de cristalitos multicolores, en realidad, fruslerías que contienen alguna que otra ilusión. Cuando te miré a los ojos supe, al instante, que tu viaje no admitía el regreso, aunque tu recorrido ya no me sorprendiera, de sobra conocía yo los escarpados acantilados en los que uno se arrebata y pierde. La única cosa que me dejaste, y fue por olvido, la encontré en los ojos de un vagabundo, al doblar una esquina en cualquier ciudad, cualquier día de esos. La sensación de soledad no se me despega, como un mal olor adherido a la piel. A los que siempre nos estamos yendo nos deja una marca indeleble, la de los que se ausentan, como los muertos.

05/07/06

Se van... Pues eso.


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Bueno, no todo es poesía en los campos del señor. Desafortunadamente, las cosillas diarias dan pie para las reflexiones cabreadas. Sí, podría hacer poesía social, pero es que ya ni siquera se lleva. Pero lo que sí se lleva es esto del diario personal "público", una muestra exhibicionista a la que a veces se le puede dar un sentido razonable, como creo que es el caso. Vayamos allá.
Uno se levanta un día y se encuentra leyendo en los periódicos las noticias de la mañana. Y tal y como están las cosas en el panorama mundial, pues la verdad, uno no se sorprende de ver que otra empresa más se larga a un lugar de difícil pronunciación para reducir costes de producción. Qué quieres, ya estamos acostumbrados a estas cosas: fotos de gente pataleando en la calle, pancartas, indemnizaciones. Y oye, qué curioso. Las empresas que se van siempre son muy grandes, claro, pienso yo, a la Paqui le resultaría complicado trasladar la tienda de chuches a vete tú a saber dónde que, de seguro, necesitan el empleo. Y entonces, uno se para y piensa. Pobres. Pero luego uno se sacude la testa y cae en la cuenta de que, mira tú por dónde, también aquí, ahí, allí, necesitan trabajar. Y digo yo. Que como el mundo globalizado nos ofrece libertad de mercado, de que las empresas decidan libremente su ubicación, y que mientras los de la UE no toman medidas ante este éxodo empresarial, pues que digo yo, que hoy el cabreo me gana. Y que como yo también soy libre de comprar lo que se me antoje, no pienso comprar los productos de los que se van de mi tierra y dejan a mis colegas tirados en la cuneta como colillas mal apagadas. Se van. Pues eso.

26/06/06

El silencio del frío


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Junto a la ventanilla del pasillo izquierdo, clase turista. Entre los lloros de niños impacientes y los ronquidos de adultos más o menos resignados. Entre bisbiseos de músicas del canal 5 o 12, o de la película, casi siempre apta para todos los públicos. Entre los susurros que las faldas y los pantalones emiten en su ir y venir al baño, o a la cabina, o al fondo del avión. Entre los quejidos con que los carritos de la comida anuncian alegremente la ruptura de la monotonía, que uno no sabe si come para vivir o para matar el aburrimiento. Entre las conversaciones descalabradas a golpe de aire acondicionado. Entre los ruidos de los motores. Entre el rasguño que unos dedos provocan en las hojas de un libro o en el catálogo de abordo. Entre las intermitentes señales y las interrupciones acatarradas del comandante. Surge el frío del norte, circunstancialmente visible entre las nubes, con largas extensiones de espacio congeladas e inertes. A veces se atisban ráfagas de aire que lamen las tierras de Groenlandia, o de Islandia, o los icebergs que flotan sobre el océano, mientras una confusión de amaneceres y ocasos se debaten amorosos a uno y otro lado del avión. No se oye, con tanto ruido. Pero se siente tan profundo, tan gradioso en su misterio. El silencio del ártico, bello e indispensable

01/06/06

Jaboncillo


Jaboncillo es, me cuentas, un hombre ya mayor. Escueto en carnes, abundante en arrugas morenas. Habonsillo, como tu lo pronuncias, la h un poco aspirada, era el pobre del pueblo. No, matizas, no era el pobre, sino el mendigo del pueblo. Y yo pienso en los pueblos que conozco, donde el papel , con un articulo determinado, es la persona: el rico, el tendero, el panadero, la tal, la cual, el tonto del pueblo, el curita, el mendigo, el alcalde, la solterona. A veces, hasta se les pone un don. En la cadena de palabras que es tu voz me cuentas que Jaboncillo es el mendigo del pueblo, el mendigo oficial. Me lo describes: bajo y moreno, enjuto, de mirada cristalina y oscura, la mano curtida extendida hacia el sol. Siempre apostado en la misma esquina ha creado un espacio propio delimitado por el recorte de su sombra, mas alta y delgada que el mismo en las horas de calor. Y me cuentas que un dia, ante el asombro de todos, la sombra de Jaboncillo se habia esfumado dejando asi huerfano de mendicantes al pueblo. Como interpretar su desaparicion inusitada? Como restablecer el orden preestablecido y secularmente inalterado en el pueblito? La perdida suciedad de Jaboncillo dejaba al pueblo desamparado y con un huequito que rellenar en su mapa social. Y no, no vale que alguien de la familia lo suplante, esa no era la solucion, no es lo mismo, y yo pienso, mientras te miro, en las sociedades medievales y pienso tambien en lo bonito de un cuento. Te ries y me dices entre tragica y alegre que lo devolvieron a su puesto. Que la orden del Ayuntamiento se habia cumplido: ante la llegada de insignes politicos que visitarian el pueblo, el Consistorio habia decidido limpiar tanto las calles como el mobiliario urbano. Habonsillo, como recuperado de una abducion, fue devuelto a su esquina, eso si hecho un pincel. Que no se diga.

20/04/06

In the name of Jesus...

Pequeña y alegre, con esa felicidad que tiene el inseguro, que no confundido, paseaba yo por las calles plácidas mientras escuchaba los pajarillos, mientras pensaba en el amor, claro que el humano, que no es sino reflejo del divino amor, mientras observaba la varia flora que dios puso en la tierra y mientras rememoraba todas aquellas cosas, personas y seres que me recuerdan que no sólo somos química, que por ellos creo en el misticismo cósmico. Cuando, de pronto, me asaltó un energúmeno que vino a turbar la paz y el reposo de esta bambi celeste que brincaba adánica por el bosquecillo del campus. "Si no crees en Dios te vas al infierno", pensé que se trataba de un coloquialismo y graciosamente contesté: "claro, hermano, haz el amor y no la guerra". Pero entonces, al comprobar el careto del individuo, entre sorprendido y cabreado, percibí, una vez más, que mis conocimientos torpes del idioma anglosajonio no son lo suficientemente altos como para entender ciertas situaciones. Enmudecí, presa del temor a liarla aún más. El hombrecillo repitió la consigna, y otras muchas: Que si Jesús es la vida, que si los homosexuales irán al infierno, que si los países con distinta religión irán al infierno, que si los que no siguen al pie de la letra las normas divinas irán al infierno, que si digo caca, culo, pedo y pis iré al infierno, que si no tengo 8 hijos con veinte años me voy al infierno, que si leo a dostoiesky y, si además, lo interpreto, me voy a infierno, que si no tengo coche para ir al supermercado me voy al infierno, que si no tengo un "ipod" en el bolsillo me voy al infierno, y que si no veo en la tele al padre benny, definitivamente, me voy al infierno. Cuando las tres horas de infierno acabaron, me encogí de hombros. Casi ni me acordaba de los arbolitos, de los seres a los que amo, de mis amigos homo y de los bi y los hetero, de todos, que me quieren y a los que adoro, de mis amigos turcos, hindúes, judíos, de la música de mozart, de las benditas incorrecciones de goytisolo, de todo aquello que sí es una representación auténtica y carnal de lo divino. Pero pensé en silencio durante un instante y al recordar al padre benny sacando de mi espíritu las adicciones, cualquier adicción, a lo david copperfield o a lo anthony blake con la cuchara, a través de la tele y diciendo: en el nombre de jesús... como si fuese un conjuro, lo tuve claro. "tengo prisa", dije. Y añadí: "me voy al infierno, donde estará todo el mundo amando a su prójimo como a sí mismo, todos menos tú". Y me fui pensando que el capullo descerebrado casi me convierte en atea...

28/02/06

El anhelo


Lluvia verde tras los cristales renedinos. Lluvia que trae anhelos. Los anhelos que se me cruzan como historias contadas en susurros y van de acá para allá. El anhelo preludiado por la hoja seca que cae anunciando un encuentro amoroso de lluvia y hierba. El anhelo que se encuentra más allá de tu rostro, de tu mano, de los pies desnudos en la nieve. El anhelo que va más allá de tí. Que te traspasa y se pierde en algo más lejano y profundo. El anhelo materializado en la tierra, el anhelo original de todos los sueños en cada estrella, en cada crujir de la nieve bajo los pies sorprendidos. Atrapar el anhelo en constante búsqueda no es sino la persecución meláncólica de lo invisible, del suspiro esponjando los pulmones. El ahnelo que se desata a raudales cuando veo tu voz.

18/02/06

El botellón: ¿manifiesto político o remedio paliativo? (II).


A estas alturas ya sé en qué va a consistir mi trabajo: algo así como ser becaria de las de antes, pero sin serlo. Llevar el café al jefe, diseñar como una loca lo que sea, hacerle a la empresa la página web, y en mis recreos coger el coche y hacer de viajante, que ahora se dice "comercial." Ya, más que nada por defecto congénito de gatito curiosón, abandonadas todas mis esperanzas de optar al puesto, busco el tipo de contrato que ofrecen: obra-servicio. Abandono. Es entonces cuando me reconecto a ineternete y me miro los periódicos. El macro-botellón. Joé. Estamos gilipollas o qué. Porque me repaso la sección internacional y veo a los francesitos y francesitas manifestándose por la porquería de ley que les va a caer encima si alguien no lo remedia. O una de dos: o me agencio las zapatillas que regala el gobierno pa buscar piso (buscar ya sabemos buscar, lo que no sabemos es cómo pagar) o me voy al botellón. Total, psss.

El botellón: ¿manifiesto político o remedio paliativo? (I).



Ok. Me estoy haciendo vieja. Si ya antes era carca, rancia y puritana, ahora ya, en el colmo de lo intolerable, me hago vieja. No sólo debo pagar mi renta. Además, tengo que trabajar. Y como las cosas son así, pues nada, voy y me apunto a uno de esos sitios en internet que cuando hay una oferta "pling" una señal te alerta de que hoy puede ser tu día de suerte. Y mira tú por dónde, hoy parece que lo es. Estoy en varias categorías, claro: la de educación, la de comunicación, la de diseño gráfico y...cómo no, por si todo se tuerce, la de de todo un poco. A veces llegan cosas interesantes, otras no. Ya me he resignado a que no soy ni la tornera ideal, ni la soldadora que la empresa de metales "Plateados y hermanos" busca, etc. Hay días en que, al menos, me llegan ofertas de trabajo como reponedora en algún mercado o mercadillo de Bilbolandia. Busco trabajo, más que nada para esos meses en que no tengo nada que hacer...Para sacarme unas pelillas, ya sabéis, pa pagar las cuentas, incluso, pa viajar un poquillo y conocer lugares y no pasar por este valle de lágrimas sin haber sufrido demasiado. Pero hoy es mi día de suerte. Me ha llegado una oferta de trabajo de lo mío: Diseño gráfico. Y me apresuro a mandar lo que sea, currículum, medidas y el modelo de braguillas si lo piden. Pero qué va. Lo que quieren es algo más complejo. Me piden ser licenciada en bellas artes, que sepa programación, que no sólo domine los programas de diseño a los que todos ya estamos más o menos acostumbrados, sino seis o siete más que los conoce (y los compra) Rita la cantaora, porque no tengo pelas ni pa cursillos ni pa comprar cada mes un programa nuevo. Y me piden cinco años de experiencia en el campo. Miro más abajo. Demostrables. Quieren, además, que hable mi lengua y otras dos: el euskera y el inglés a nivel nativo. Es entonces cuando se me salta la barrera de la paciencia: que me piden que tenga coche propio.

04/02/06

Año nuevo, energías nuevas


Ya está aquí. Dicho y hecho, si antes lo que se llevaba era saltar a la pata coja con el pie derecho, ahora, y debido a los nuevos tiempos, parece que resulta más útil y provechoso hacerlo con el izquierdo. La revista The New Science and Technologies publica, en su número de febrero (portada de color verde, para más señas), la ventaja que suponen las energías alternativas. Se cita, en dicho artículo, la propuesta de un grupo de ciudadanos renianos que desean llevar a sus políticos locales la idea de montar paneles solares a lo ancho y largo del desierto nevedino. Vamos, que Reno podría convertirse, panel mediante, en la mismísima Ciudad del Sol. Y digo yo...Que con tanto desierto...Vamos a consumir la pila estelar. En los moles, quiero decir, en los supermercados de por aquí, los propios y extraños intercambian comentarios acerca de eso del desarrollo sostenible y no acaba de quedar claro si tiene que ver con lo ecológico o con algo más relacionado con el día de San Valentín. Entre ranas con corona que lucen un Touch me (tócame) a alturas poco pudorosas y que al presionarlos levemente en el punto exacto se ponen a bailar con escandalosos golpetones de pelvis, entre condones con diseños sofisticadísmos para que "se lo regales a él, no vaya a ser que siga con el mismo modelo que su padre", números de Cosmopolitan que venden posturas que ni los tantras hindúes pueden testimoniar, todo ello aderezado con un MADE IN CHINA (como si los chinos tuvieran tiempo de hacer algo más que trabajar a destajo por cuatro duros), uno encuentra sujetos y sujetas hablando del último discurso del presidente, transcrito con literalidad y examinado crítica y concienzudamente en el The New York Times, con la inercia de quien se compra el sapo bailón en lugar del osito con corazón de San Van, por aquello de que resulta novedoso. Y digo yo. Tras tanto latazo que nos dieron con Kioto, ahora resulta que sólo vamos a comer lechuga. Está claro. El mensaje diáfano así lo anuncia: Ciudadanos del mundo, Henry Ford ha muerto. Que vivan los pies. A partir de ahora se acabó la obesidad en los Estados Unidos. Desarrollo sostenible, ecología y energías alternativas. ¿Estaremos en una nueva era de power flower y toallas naranjas cubriendo cuerpos de cabezas rapadas que entonan alegres el Hare Krishna? No sé, yo, por si acaso, en cuanto ahorre un poquillo creo que voy a abrir un centro de cuidados estéticos para animales de granja, totalmente respetuoso con el medio. Nunca se sabe. Palomitas de maíz para todos.

26/01/06

26 de enero, mi 31 cumpleaños


Bueno, y hoy es mi cumpleaños. 26 de enero, a eso de las cuatro menos cuarto, así que, muchas felicidades, amatxu. Gracias a los que habéis llamado, a los que mandáis tarjetillas postales. Me caen 31, un bonito número, ¿no creéis? Con vosotr@s merece la pena disfrutar de cada primavera cumplida. ¡Que sean muchas más las que compartamos! Ahí van dos poemillas sobre el tema, de Ángel González, uno más positivo, el otro, aunque más pesimista, muy certero,pues ¿Quién soy yo, sino el resultado de todos los que me precedieron y me hicieron como persona, de todo lo que me ha construido? ¿Qué somos sino la vida misma luchando por vivir? Felicidades, amigos, todos hemos cumplido un día más compartiéndonos. ¿A que es hermoso?
Besos.

CUMPLEAÑOS


Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,

disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.

Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.



PARA QUE YO ME LLAME ÁNGEL GONZÁLEZ



Para que yo me llame Ángel González,

para que mi ser pese sobre el suelo,

fue necesario un ancho espacio

y un largo tiempo:

hombres de todo mar y toda tierra,

fértiles vientres de mujer, y cuerpos

y más cuerpos, fundiéndose incesantes

en otro cuerpo nuevo.

Solsticios y equinoccios alumbraron

con su cambiante luz, su vario cielo,

el viaje milenario de mi carne

trepando por los siglos y los huesos.

De su pasaje lento y doloroso

de su huida hasta el fin, sobreviviendo

naufragios, aferrándose

al último suspiro de los muertos,

yo no soy más que el resultado, el fruto,

lo que queda, podrido, entre los restos;

esto que veis aquí,

tan sólo esto:

un escombro tenaz, que se resiste

a su ruina, que lucha contra el viento,

que avanza por caminos que no llevan

a ningún sitio. El éxito

de todos los fracasos. La enloquecida

fuerza del desaliento...

23/01/06

Inauguración

Comienzan aquí las Crónicas de Monikita Nipone. Tercer semestre en Renolandia, la ciudad que nunca duerme.Quizás por la pre-astenia primaveral o por la lentitud de los copos de nieve al caer, o el comienzo de la actividad cotidiana, el caso es que esta crónica comienza más bien desangelada, con poco ímpetu. Algo que esperamos remediar con el curso de los amaneceres y los ocasos. En fin. Palomitas de maíz para todos los lectores de este blog.
Vale.